Archivo de textos
Usenet - Narrativa
Textos rescatados de Usenet: narrativa.
Fuera de concurso
Ayer vi un hombre desnudo sobre un tejado.

No hacia calor. Nunca hace calor en la Zaragoza de los vientos, salvo en verano. En verano el calor en Zaragoza es el calor de los desiertos. Los Monegros y el Ebro conforman los acantilados de aire por donde el Cierzo corre inmisericorde el resto del año; arrancando alientos, paraguas y ropa tendida y arrancando lamentos por un sol de justicia que calcine por fin el asfalto. Echo de menos mis climas ...
Historia de Bova, cap. 1 a 3.
1. LA LLEGADA


Cuando se bajó del avión sintió una especie de ahogo que le impedía respirar con normalidad originado por el contraste entre el aire acondicionado del aparato y la temperatura que había en el aeropuerto. En Phoenix el calor es de esos húmedos, agobiantes que casi te impiden pensar con claridad y que te quitan las ganas de todo. Había hecho el viaje con otras dos compañeras que como ella iban a compartir el siguiente año con una ...
HOY NO ES UN BUEN DIA
- Yo no digo que no seas un buen escritor, sino todo lo contrario. Lo único que intento es hacerte entender que estamos en un negocio y nos debemos a un público y es precisamente ese público quien nos mantiene. No creo que debas hacer una montaña de un granito de arena.

- ¿No? ¿Me estás acusando de desfasado ante mis propias narices y me dices que exagero?

- Te lo repito por última vez: los lectores están ya aburridos ...
La buena vecindad

"Los Stone dijeron adiós con la mano al alejarse en su coche,
y los Miller les dijeron adiós con la mano también."
Vecinos - Raymond Carver


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Cuando se marchaban nos dejaban las llaves. Lo normal entre buenos vecinos: Regábamos las plantas, recogíamos la correspondencia, subíamos y bajábamos las persianas. Al menos es lo que Rosa se limitaba a hacer al principio: regar, recoger, subir, bajar. Después, y a partir de que la acompañase por primera vez en su tarea, ...
La cruz de la cumbre
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La cruz de la cumbre
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Allí en la cima del collado, cruce de caminos hermano del viento, todo era diferente.

Tan sólo unos minutos antes, al pie de la ladera se abría un valle frondoso con su río pequeño flanqueado de abedules, de robles, de sauces. Después de ascender por aquella carretera que se curva por la pendiente una y otra vez, llegó al alto del Foxo, paisaje de páramo y de pastos, de aire fresco y ventoso, ...
LA DISCPLINA ES UNA VIRTUD CASTRENSE
LA DISCPLINA ES UNA VIRTUD CASTRENSE

Después de terminar mis estudios secundarios, conseguí empleo como oficinista en una Compañía de Seguros de Buenos Aires. Era un trabajo aburrido que se desarrollaba en un ambiente desagradable en al que todas las situaciones posibles estaban pautadas y además de ser obligatorio su cualquier falta llevaba las condignas sanciones, pero como yo tenía apenas veinte un años pronto me acomodé a ellas.

El edificio de la Compañía constaba de diez pisos que eran ...
la edad
Una de las conclusiones de la Ecuación de Drake es que, tan solo en el universo observable, habrían al menos 819 000 millones de civilizaciones con tecnología muy parecida a la nuestra.

Si damos un promedio de 5.000 millones de habitantes por planeta, la mitad mujeres, obtenemos 2.500 millones de féminas por cada civilización. Estos datos los descubro en la red facilmente y son contrastables por estadística. A mis 62 años... si, 62 años en 2025, apenas si creo en ...
La jornada fantástica, Yuyutales 2009
No sé exactamente qué pinto yo aquí, pero estoy convencido de que quiero abandonar este lugar lo antes posible.

El raciocinio, recurrimos a él para alejar miedos. Así que pienso: quizá necesitaba algo tan específico que me había motivado a entrar en estos grandes almacenes que tanto me horrorizan.

Pero aquí me encuentro -agobiado- sin haber comprado nada aún, deseando salir del edificio y sin saber qué es lo que busco.

No lo comprendo, vuelvo a pensar, porque ahora las ...
La mala cabeza de Lola
Lola era una chica alegre y pizpireta, aunque algo distraída. Su problema era que tenía muy mala cabeza, como siempre le decía su madre, y no es que fuera una alocada irresponsable, no, el problema era que siempre se le olvidaba la cabeza por ahí en cualquier parte y claro, cuando se acordaba era un follón tener que estar buscando dónde se podía haber dejado su cabecita. Se la dejaba dentro del armario, encima de la nevera, debajo del sofá ...
La tienda de cebollas picantes
Casilda, que en su juventud no se llamaba Casilda, sino Casildita, sentía una verdadera pasión por las cebollas picantes. Todas las mañanas, a eso de las seis, se levantaba Casilda y, en un tris-tras, de los que ya no existen, se preparaba para dirigirse a la tienda. La tienda, por supuesto, no abría hasta las 10. ¿ Dónde se ha visto que una tienda de cebollas picantes abra antes?. Pero a Casilda no le importaba. Era feliz esperando.

Y así ...