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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
El fracaso está sobrevalorado (nos van a desinfectar)
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Es Navidad. Amanece nevado. En el cielo desconchones, telarañas, tres bombillas (dos fundidas). Nada de estrellas ni murciélagos vivaces, nada de nubes caprichosas, ni aviones con estela de nata hacia poniente. Un cielo de serie, sin cuervos ni cigüeñas. Pero cielo, que no es poco.

© mac, 22 dic 1998
LAMENTABLE
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palabrerias de comentristas.
publicado en mi columna semanal de "LA MAÑANA".
Los Anales de Gaula: De la Lidia y las burdas animaladas
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Hay tanto burro mandando en hombres inteligentes que, a veces, me da por pensar si la burrez será una ciencia.
(De la canción "Foliada do Aleixo" de Fuxan os Ventos)

Nunca se había visto semejante corrida en coso tan importante cual llamado Parlament. Por una vez, sin saber si será la última, los bicornes se vistieron de luces y lidiaron en semejante albero a toda una tropa de diestros de diferentes camadas. No cortaron orejas ni rabo, pero recibieron besos y aplausos de sus peñistas. No eran abantos, no, los que lidiaban las suertes ni aquello fue un aburridero. Pero tenían sangre de marrajos por mucha chupa y caireles que llevasen, que si hubiesen podido acabarían sus enemigos con el acial en los morros. Claro que enfrente, aparte de algún maestro, mayormente parecían gladicantanos o camanduleros, y también algún birlongo habría. Pues fuesen lo que fuesen a lo más que llegaron fue a dar el mitin y eso que hubo mucho caballero en la plaza que fue lo mejor de la fiesta.
Noticias
Los complejos y el inconsciente.
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Publicado en la colección de Psicología de Alianza Editorial. Un Jung bastante más asequible en el aspecto literario y del que -aunque se tengan dudas de su certeza científica- se pueden extraer muchas reflexiones interesantes desde el punto de vista de la ética y el pensamiento. Os escribo cuando me faltan menos de diez páginas para acabarlo y tendré ganas de más. Tengo en la despensa Respuesta a Job, ojálá me interese la mitad de lo que éste.

Un saludo,
Tony.
El país de las últimas cosas.
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Me bajé y empecé a leer El país de las últimas cosas, de Auster. Supongo que habré leído una quinta parte. No leeré más. Te digo lo que me ha parecido:

Me ha parecido una parodia, sorprendente y abrumadora, de los muchos males de ese mundo. La idea me ha parecido original, y hasta podría tener algo de genial. Pero su desarrollo me ha cansado. He llegado a un punto en que lo que seguía ofreciendo dicha parodia me sobraba. Me ha parecido que insistir sin más, aunque fuera en términos distintos, en el salvaje y original retrato, resultaba ocioso. Se había dado la medida de las cosas, y sólo podía quedar el ingenio. Así ha sido. Si hace falta pediré disculpas a la Literatura y a quien sea, claro. Por otra parte, Coppelius, me satisface conocer algo realmente serio de ese autor y esa obrita, que debe ser una muestra muy representativa y conocida. Se agradece de veras la indicación.

Sebastián.
Navy Tales. Convocatoria 2008/2009.
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Jorfasan pregonó:

Instrucciones para escribir un navy tale diez minutos antes de la destrucción del mundo.

El objetivo es construir una máquina del tiempo. Escójase un sombrero parlanchín si es usted un fan del mago adolescente y sus cuitas de identidad contempladas en el reflejo platino de una americanexpress de ídem, y si no también, leñe, que está de moda. Aunque casi todos elegirán la gorrilla de Santa, uno aconseja la corona de cumple del Burrikín, básicamente pq la mayoría tendrá su patria en el absurdo peregrinaje de unos monarcas ancianos, zascandiles -seguidores de estrellas- y petados de mercancías que se revalorizan tras unos días de ruta camellil. Consultar otras opciones.

A continuación contémplese a sí mismo en el espejo. Lo ideal sería un espejo de maquillaje, iluminado por todos los ángulos que circundan el rostro y procurar así la ausencia de sombras, siempre proclives a esconder los matices y necesitamos precisamente esas hormigas para acarrear el material de la piel caída estos años todos. Ahora toca buscar.