© gsmiga - DIVAGACIÓN
Heme aquí, caminando al borde del río. Sigo su curso que me llevará al mar. Son las nueve y cuarto de una gélida mañana de Navidad. Completamente solo, sin cruzarme con los habituales andarines, siento encima de mí el cielo gris, que contribuye a enfriar el escaso ánimo con que afronto la caminata. Al borde del agua la escarcha tamiza la vegetación y una madrugadora urraca que sale por mi izquierda se mente entre una mata de fentos a buscar algún alimento que sus perspicaces ojos han divisado.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Navytales v2010 - La luz de una estrella que no existe
LA LUZ DE UNA ESTRELLA QUE NO EXISTE
1. Prince estaba muerto. No había duda: estaba muerto, por mucho que se empeñaran en reanimarlo echándole agua por la cara y dándole guantaditas. Acurrucado en aquella manta roja que les habían regalado los jóvenes voluntarios, murió mientras dormía sobre la colchoneta de espuma de bordes desmigajados. Se había meado encima además. Tenía un ojo abierto y otro medio guiñado, como si espiara a la muerte por el agujero de una cerradura.
© Sap
1. Prince estaba muerto. No había duda: estaba muerto, por mucho que se empeñaran en reanimarlo echándole agua por la cara y dándole guantaditas. Acurrucado en aquella manta roja que les habían regalado los jóvenes voluntarios, murió mientras dormía sobre la colchoneta de espuma de bordes desmigajados. Se había meado encima además. Tenía un ojo abierto y otro medio guiñado, como si espiara a la muerte por el agujero de una cerradura.
© Sap
Navytales v2010 - Tara
TARA Tara presentía cuándo vendría la bola de fuego. Sencillamente se despertaba, se levantaba del lecho de pieles en que dormía con su familia, reptaba por el estrecho pasillo común que daba a la escala y trepaba hasta lo alto de la cueva. Al asomarse por entre los enormes troncos que formaban la empalizada, podía ver el resplandor que anunciaba que, una vez más, vendría. Así había sido todos los días desde que podía trepar la escala ella sola, sin que su madre la llevara asida a la espalda con la piel del oso sobre la que ahora dormía. Y así sería un día más. © Blanca Barojiana.
Noticias
¿Por qué las mujeres con clase tienen novios grunge? ¿Cómo crear un tiempo propio en la época del Tiempo™ tecnológicamente producido? Y sobre todo: ¿cómo ha llegado a un poblado melanesio ese hombre que grita: «¡Mí Homer Simpson! ¡Mí huir de televisión pública!»? La era de la implosión mediática demanda un nuevo modelo de ensayo que combine el fundamento de la investigación universitaria con el dinamismo de una revista de tendencias. Es así como Homo Sampler aborda un tema central: el tiempo en la sociedad de consumo. A lo largo de tres apasionados discursos creativos se exploran la huella de lo atávico en el pop, la importancia creciente del desecho en los paisajes eléctricos y las respuestas subjetivas a la «cronología objetiva» impuesta por el mercado. Tiempo regresivo, temporalidad en bucle y aceleración cronológica: el texto central de este tratado articula esos tres pasos por medio de un esquema minuciosamente estructurado: una verdadera «reconstrucción del día» en veinticuatro sustanciosas viñetas. Un libro que se lee como un ameno álbum razonado de la cultura contemporánea y que tiene el orden y el calado de una iluminadora teoría.
«El libro de Pierre Hadot "Plotino o la simplicidad de la mirada" es una obra maestra de la interpretación filosófica. Dicha maestría queda patente no sólo en la interpretación que Hadot realiza de Plotino, sino también en su presentación de una visión de la filosofía tan antigua como radical. Hadot es muy consciente de que hoy el viaje plotiniano del alma se percibe muchas veces con desconfianza. Al advertirnos de la amenaza de la mistificación, de la posibilidad de permitir que el misticismo conduzca a la mistificación, también insiste en que la experiencia vivida de Plotino no fue una forma de huida, un modo de evadirse de la vida, sino una forma de estar absolutamente presente en ella. ¿Cómo podemos llevar a cabo una autotransformación que sea experimentada como la apariencia de un mundo diferente, de una vida nueva? ¿Cómo convertir la práctica filosófica en un ejercicio vivido? La presentación que Hadot hace de Plotino nos proporciona los rigores de la filosofía, pero también sus gozos. No se me ocurre un mejor modo de llegar a esta experiencia de la filosofía que leyendo a Hadot leyendo a Plotino.»


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor