© gsmiga - DIVAGACIÓN
Heme aquí, caminando al borde del río. Sigo su curso que me llevará al mar. Son las nueve y cuarto de una gélida mañana de Navidad. Completamente solo, sin cruzarme con los habituales andarines, siento encima de mí el cielo gris, que contribuye a enfriar el escaso ánimo con que afronto la caminata. Al borde del agua la escarcha tamiza la vegetación y una madrugadora urraca que sale por mi izquierda se mente entre una mata de fentos a buscar algún alimento que sus perspicaces ojos han divisado.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Navytales v2010 - La luz de una estrella que no existe
LA LUZ DE UNA ESTRELLA QUE NO EXISTE
1. Prince estaba muerto. No había duda: estaba muerto, por mucho que se empeñaran en reanimarlo echándole agua por la cara y dándole guantaditas. Acurrucado en aquella manta roja que les habían regalado los jóvenes voluntarios, murió mientras dormía sobre la colchoneta de espuma de bordes desmigajados. Se había meado encima además. Tenía un ojo abierto y otro medio guiñado, como si espiara a la muerte por el agujero de una cerradura.
© Sap
1. Prince estaba muerto. No había duda: estaba muerto, por mucho que se empeñaran en reanimarlo echándole agua por la cara y dándole guantaditas. Acurrucado en aquella manta roja que les habían regalado los jóvenes voluntarios, murió mientras dormía sobre la colchoneta de espuma de bordes desmigajados. Se había meado encima además. Tenía un ojo abierto y otro medio guiñado, como si espiara a la muerte por el agujero de una cerradura.
© Sap
Navytales v2010 - Tara
TARA Tara presentía cuándo vendría la bola de fuego. Sencillamente se despertaba, se levantaba del lecho de pieles en que dormía con su familia, reptaba por el estrecho pasillo común que daba a la escala y trepaba hasta lo alto de la cueva. Al asomarse por entre los enormes troncos que formaban la empalizada, podía ver el resplandor que anunciaba que, una vez más, vendría. Así había sido todos los días desde que podía trepar la escala ella sola, sin que su madre la llevara asida a la espalda con la piel del oso sobre la que ahora dormía. Y así sería un día más. © Blanca Barojiana.
Noticias
Rudyard Kipling (1865, Bombay-1936, Londres), gran novelista y poeta británico, era hijo de un profesor de Escultura Arquitectónica establecido en Bombay. Los primeros cinco años de su vida los vivió casi como un indígena, correteando por los bazares y hablando indostaní, con su aya portuguesa y su criado hindú Meeta. A los 6 años sus padres lo enviaron a Inglaterra para recibir la consabida educación británica. Kipling reconoció esos años como los peores de su vida. Cinco años más tarde, ingresó en el United Service College, en Devonshire, y como no podían permitirse estudios superiores, su padre le encontró un empleo en Lahore, (Punjab) como asistente editor de un periódico local. Llegó a Bombay en octubre de 1882, hasta principios de 1889, en que fue relevado de su cargo.
La nueva y esperada novela de la escritora chilena Isabel Allende, "La isla bajo el mar", la historia de una esclava, una mulata vendida a los nueve años a un francés dueño de una importante plantación de azúcar en el Santo Domingo del siglo XVIII, llega mañana a las librerías de toda España y Latinoamérica.
Convertir tu colección de música que se encuentra en viejos formatos (Vinilo, Cassettes) en archivos digitales siempre es algo complicado. 

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor