Ella iba delante sin forzar el paso; o acaso sí para no dejarlo demasiado atrás. Era rubicunda y regordeta. La piel muy blanca y unos mofletes encarnados adornaban su rostro. Era una de esas mujeres maduras de mi tierra que parecen haber salido a descansar al sol después de ensayar como walkirias en los Nibelungos o quizá recién llegadas de Suavia a invadir Galicia.
Tras unas semanas de clima invernal la tarde calurosa invitaba a pasear por aquella acera que rodea el jardín lleno de flores.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Ella iba delante
DOCTOR EN ALASKA
Ese es el momento en el que todo cambia. Bueno, no todo, pero casi todo.
Seguiréis yendo al trabajo, y tendréis que aguantar el frío y el calor, y vuestros pies apestarán si no os ducháis y os cambiáis de calcetines a diario. La verdad es que seguramente vuestra vida seguirá siendo la misma. La única diferencia es que en ese momento lo veis con otros ojos; y además suena. Sí, suena a esas dulces melodías, violines incluidos. Lo sé porque yo lo he experimentado. Imagino que a estas alturas, querido lector, ya sabéis a qué me refiero. Por supuesto, estoy describiendo el AMOR. Se supone que todos los habitantes de este planeta lo hemos experimentado alguna vez, o nos parece haberlo hecho, y en el peor de los casos, hacemos creer a alguien que estamos bajo su influjo (aunque digan lo contrario en este santo país es la única forma de echar un casquete de vez en cuando). Si me pidieran que explicase este extraño sentimiento, no podría. Lo más sencillo es ironizar sobre él, o bien describirlo bajo una poética cursilería. Pero yo creo que ya está todo escrito ...
Seguiréis yendo al trabajo, y tendréis que aguantar el frío y el calor, y vuestros pies apestarán si no os ducháis y os cambiáis de calcetines a diario. La verdad es que seguramente vuestra vida seguirá siendo la misma. La única diferencia es que en ese momento lo veis con otros ojos; y además suena. Sí, suena a esas dulces melodías, violines incluidos. Lo sé porque yo lo he experimentado. Imagino que a estas alturas, querido lector, ya sabéis a qué me refiero. Por supuesto, estoy describiendo el AMOR. Se supone que todos los habitantes de este planeta lo hemos experimentado alguna vez, o nos parece haberlo hecho, y en el peor de los casos, hacemos creer a alguien que estamos bajo su influjo (aunque digan lo contrario en este santo país es la única forma de echar un casquete de vez en cuando). Si me pidieran que explicase este extraño sentimiento, no podría. Lo más sencillo es ironizar sobre él, o bien describirlo bajo una poética cursilería. Pero yo creo que ya está todo escrito ...
Fuera de concurso
Ayer vi un hombre desnudo sobre un tejado.
No hacia calor. Nunca hace calor en la Zaragoza de los vientos, salvo en verano. En verano el calor en Zaragoza es el calor de los desiertos. Los Monegros y el Ebro conforman los acantilados de aire por donde el Cierzo corre inmisericorde el resto del año; arrancando alientos, paraguas y ropa tendida y arrancando lamentos por un sol de justicia que calcine por fin el asfalto. Echo de menos mis climas fraternos: El clima suave de San Sebastián perlado de agua que no moja, el cálido clima de cualquier encrucijada del Sur, las cinco de la tarde y las calles vacías de un casco viejo con olores a pino y piedra antigua. Debo volver a esos climas.
No hacia calor. Nunca hace calor en la Zaragoza de los vientos, salvo en verano. En verano el calor en Zaragoza es el calor de los desiertos. Los Monegros y el Ebro conforman los acantilados de aire por donde el Cierzo corre inmisericorde el resto del año; arrancando alientos, paraguas y ropa tendida y arrancando lamentos por un sol de justicia que calcine por fin el asfalto. Echo de menos mis climas fraternos: El clima suave de San Sebastián perlado de agua que no moja, el cálido clima de cualquier encrucijada del Sur, las cinco de la tarde y las calles vacías de un casco viejo con olores a pino y piedra antigua. Debo volver a esos climas.
Noticias
€®O$ es un discurso creativo sobre el amor, es decir, sobre las corporaciones que lo producen, las imágenes que lo anuncian y los medios que lo transfieren. Su escenario es el Mercado Afectivo. En ese lugar, que es el nuestro, las pasiones no son ya una expresión de la vida interior, sino una negociación con los instrumentos digitales, informativos y financieros que generan la identidad hiperconectiva actual. Su perspectiva es la sociología de las relaciones personales, pero no les sorprenda encontrar también un arsenal de sátiras, poemas, canciones y un relato de crítica-ficción que, situado en el año 2040, imagina el glorioso derrumbe del Mercado, y lo que habrá de ocurrir después.
El puente de los sueños y otros relatos refleja el recorrido de la obra de Tanizaki, escrita durante medio siglo, marcada por la búsqueda del ideal de la belleza femenina y el erotismo, que alterna y combina mundos occidentalizados, poblados de femmes fatales, con la delicada belleza del pasado. Así, encontramos historias ambientadas en otras épocas, como la del tatuador obsesionado con decorar el cuerpo de la mujer perfecta, e historias contemporáneas como la de un hombre aterrorizado por los trenes, el estudio de las emociones de un alumno ladrón, un hombre agotado por los caprichos de su joven amante o un muchacho obsesionado por el recuerdo de su madre muerta y la belleza de la mujer que su padre ha buscado para sustituirla. Este último será el argumento del cuento que da título a nuestro libro, «El puente de los sueños», tomado del último capítulo de la novela cumbre de la literatura japonesa, el Gengi Monogatari, y que alude a que la vida es un puente que va uniendo sueños... 

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor