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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Ella iba delante
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
Ella iba delante sin forzar el paso; o acaso sí para no dejarlo demasiado atrás. Era rubicunda y regordeta. La piel muy blanca y unos mofletes encarnados adornaban su rostro. Era una de esas mujeres maduras de mi tierra que parecen haber salido a descansar al sol después de ensayar como walkirias en los Nibelungos o quizá recién llegadas de Suavia a invadir Galicia.

Tras unas semanas de clima invernal la tarde calurosa invitaba a pasear por aquella acera que rodea el jardín lleno de flores.
DOCTOR EN ALASKA
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
Ese es el momento en el que todo cambia. Bueno, no todo, pero casi todo.

Seguiréis yendo al trabajo, y tendréis que aguantar el frío y el calor, y vuestros pies apestarán si no os ducháis y os cambiáis de calcetines a diario. La verdad es que seguramente vuestra vida seguirá siendo la misma. La única diferencia es que en ese momento lo veis con otros ojos; y además suena. Sí, suena a esas dulces melodías, violines incluidos. Lo sé porque yo lo he experimentado. Imagino que a estas alturas, querido lector, ya sabéis a qué me refiero. Por supuesto, estoy describiendo el AMOR. Se supone que todos los habitantes de este planeta lo hemos experimentado alguna vez, o nos parece haberlo hecho, y en el peor de los casos, hacemos creer a alguien que estamos bajo su influjo (aunque digan lo contrario en este santo país es la única forma de echar un casquete de vez en cuando). Si me pidieran que explicase este extraño sentimiento, no podría. Lo más sencillo es ironizar sobre él, o bien describirlo bajo una poética cursilería. Pero yo creo que ya está todo escrito ...
Fuera de concurso
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Ayer vi un hombre desnudo sobre un tejado.

No hacia calor. Nunca hace calor en la Zaragoza de los vientos, salvo en verano. En verano el calor en Zaragoza es el calor de los desiertos. Los Monegros y el Ebro conforman los acantilados de aire por donde el Cierzo corre inmisericorde el resto del año; arrancando alientos, paraguas y ropa tendida y arrancando lamentos por un sol de justicia que calcine por fin el asfalto. Echo de menos mis climas fraternos: El clima suave de San Sebastián perlado de agua que no moja, el cálido clima de cualquier encrucijada del Sur, las cinco de la tarde y las calles vacías de un casco viejo con olores a pino y piedra antigua. Debo volver a esos climas.
Noticias
"Sólo un muerto más" de Ramiro Pinilla
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Ramiro Pinilla, el veterano autor vasco de la trilogía "Verdes valles, colinas rojas", me deparó uno de los fiascos más señalados cuando terminado el primer volumen de la serie concluí que a pesar de su fulgurante, bella y personal primera mitad, el resto era un ladrillazo de notables proporciones, por lo que hasta el día de hoy los dos volúmenes siguientes reposan en mi biblioteca sin haber sido siquiera despellejado el plástico que los envuelve. De esta manera, puedo estar de acuerdo con Anasagasti cuando en su blog, y por los que sospecho otros motivos fuera de la literatura, califica al escritor de plomazo aunque sin ahorrarse recordarnos en un comentario lleno de vileza que Pinilla también fue autor de pies de cromos de muchos álbumes infantiles.
1280 ALMAS, Jim Thompson
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Nick Corey es el sheriff del pequeño pueblo de Pottsville, un pueblo cualquiera en el salvaje Oeste americano. El título de la novela alude a la población del mismo (aunque haya una discusión entre el protagonista y el sheriff del pueblo vecino sobre si en esas 1280 almas están contabilizados los negros o no, ya que para el otro sheriff estos no tiene alma) y todo arranca cuando están llegando las nuevas votaciones para elegir de nuevo al sheriff del lugar ...
El paseante de las dos orillas, Guillaume Apollinaire
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Apollinaire nos propone en El paseante de las dos orillas un largo y asombroso paseo por el París vibrante de las vanguardias de principios del siglo XX.

La obra es una continuación de la tradición francesa de la flânerie que, más que un "paseo", implica una actitud vital y constituye un género literario cultivado por autores como Rabelais, Rétif o Baudelaire, quien lo definió como la capacidad de "estar fuera de casa, y sin embargo sentirse en todas partes como en casa".

En su flânerie personal, Apollinaire nos conduce a la animada bodega frecuentada por Vollard, célebre marchante de arte; a las bibliotecas del mundo, a los muelles de París. Conoceremos al señor Lehec, el librero celoso de sus libros; a Ernest La Jeunesse, poeta y coleccionista inveterado, y deambularemos, entre otros lugares, por el barrio de Auteil.

"El paseante de las dos orillas es un libro especial... Es una guía de paseos por lo imaginario... Un prodigioso encantamiento". J. Ignacio Velázquez, del epílogo.

Colección Errantes / El paseante de las dos orillas
Traducción Elena Fons y Jèrôme Gauchet
Páginas 104 - Formato 13,5 x 21,5 cm
ISBN-13 978-84-936637-6-6
Publicación Mayo 2009 - Precio 16€

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