El innegable
Hablaba tanto el hijodeputa que daba asco, el cabrón. Toda la puta noche dando la brasa. Uno lanzaba una idea..... así como así..... y el cerdo de él la tomaba al vuelo y se dedicaba a mostrarnos lo mucho que sabe (porque eso, sin embargo, es innegable).
Con otro cubata adicional el problema se tornaba mas grave. Como avivar las llamas con queroxeno. Uno miraba en torno pidiendo cuartel como fuera. Pero la piedad siempre está lejos de lo cotidiano (jodida cosa que no entiendo, pero que es así).
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
El innegable
CAFÉ CON GALLETAS
CAFÉ CON GALLETAS
En silencio, observaba cómo se hundían las galletas en su taza de café. Ayudaba con la cuchara, no fueran a salir a flote para respirar, las aplastaba y, una vez desmenuzadas a su gusto, se llevaba la taza a la boca, que bebía a sorbos ante la perpleja mirada de la clientela. A continuación se limpiaba la boca con una servilleta, se acodaba en la barra y clavaba los ojos en Molly, diligentemente trajinando tras la barra. Al cabo de quince minutos de vigilancia, dejaba unas monedas sobre el mostrador, dispuesto a abandonar el local.
En silencio, observaba cómo se hundían las galletas en su taza de café. Ayudaba con la cuchara, no fueran a salir a flote para respirar, las aplastaba y, una vez desmenuzadas a su gusto, se llevaba la taza a la boca, que bebía a sorbos ante la perpleja mirada de la clientela. A continuación se limpiaba la boca con una servilleta, se acodaba en la barra y clavaba los ojos en Molly, diligentemente trajinando tras la barra. Al cabo de quince minutos de vigilancia, dejaba unas monedas sobre el mostrador, dispuesto a abandonar el local.
Historia de Bova, cap. 1 a 3.
1. LA LLEGADA
Cuando se bajó del avión sintió una especie de ahogo que le impedía respirar con normalidad originado por el contraste entre el aire acondicionado del aparato y la temperatura que había en el aeropuerto. En Phoenix el calor es de esos húmedos, agobiantes que casi te impiden pensar con claridad y que te quitan las ganas de todo. Había hecho el viaje con otras dos compañeras que como ella iban a compartir el siguiente año con una familia extraña con miras a mejorar su inglés, y, por supuesto, áquel había sido el único tema de conversación durante el viaje de cuatro horas que les llevó desde Nueva York hasta Arizona.
Cuando se bajó del avión sintió una especie de ahogo que le impedía respirar con normalidad originado por el contraste entre el aire acondicionado del aparato y la temperatura que había en el aeropuerto. En Phoenix el calor es de esos húmedos, agobiantes que casi te impiden pensar con claridad y que te quitan las ganas de todo. Había hecho el viaje con otras dos compañeras que como ella iban a compartir el siguiente año con una familia extraña con miras a mejorar su inglés, y, por supuesto, áquel había sido el único tema de conversación durante el viaje de cuatro horas que les llevó desde Nueva York hasta Arizona.
Noticias




la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor