CAFÉ CON GALLETAS
En silencio, observaba cómo se hundían las galletas en su taza de café. Ayudaba con la cuchara, no fueran a salir a flote para respirar, las aplastaba y, una vez desmenuzadas a su gusto, se llevaba la taza a la boca, que bebía a sorbos ante la perpleja mirada de la clientela. A continuación se limpiaba la boca con una servilleta, se acodaba en la barra y clavaba los ojos en Molly, diligentemente trajinando tras la barra. Al cabo de quince minutos de vigilancia, dejaba unas monedas sobre el mostrador, dispuesto a abandonar el local.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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CAFÉ CON GALLETAS
Historia de Bova, cap. 1 a 3.
1. LA LLEGADA
Cuando se bajó del avión sintió una especie de ahogo que le impedía respirar con normalidad originado por el contraste entre el aire acondicionado del aparato y la temperatura que había en el aeropuerto. En Phoenix el calor es de esos húmedos, agobiantes que casi te impiden pensar con claridad y que te quitan las ganas de todo. Había hecho el viaje con otras dos compañeras que como ella iban a compartir el siguiente año con una familia extraña con miras a mejorar su inglés, y, por supuesto, áquel había sido el único tema de conversación durante el viaje de cuatro horas que les llevó desde Nueva York hasta Arizona.
Cuando se bajó del avión sintió una especie de ahogo que le impedía respirar con normalidad originado por el contraste entre el aire acondicionado del aparato y la temperatura que había en el aeropuerto. En Phoenix el calor es de esos húmedos, agobiantes que casi te impiden pensar con claridad y que te quitan las ganas de todo. Había hecho el viaje con otras dos compañeras que como ella iban a compartir el siguiente año con una familia extraña con miras a mejorar su inglés, y, por supuesto, áquel había sido el único tema de conversación durante el viaje de cuatro horas que les llevó desde Nueva York hasta Arizona.
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Presentamos una edición ilustrada de Alicia en el País de las Maravillas, clásico imprescindible tanto para niños como para adultos. La historia nos introduce en un mundo subterráneo, anárquico y maravilloso. Abundan los personajes insólitos, los juegos de lógica, los dobles sentidos en las palabras empleadas y las situaciones absurdas. Las magníficas ilustraciones de Marta Gómez-Pintado hacen que esta edición de lujo sea perfecta para lectores de todas las edades.
De la investigación de un enigma en el Toledo musulmán a la legendaria construcción del reloj de Praga, de las visiones apocalípticas de un ayudante de alquimista a las ficciones futuristas de un escritor en el Londres victoriano, en este volumen el lector encontrará clepsidras y gólems, autómatas y pájaros mecánicos, azufre y melodías; historias que se trenzarán a través del tiempo en inesperadas relaciones hasta desvelarnos su misterio. Juan Jacinto Muñoz Rengel, uno de los mayores especialistas del relato en España, nos muestra con estas ficciones la gran calidad de su escritura y su capacidad para enhebrar once artefactos con la precisión de un maestro relojero. En definitiva, las razones que han hecho de él uno de los autores de cuento más galardonados de este país.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor