No pasaron mas de dos años y en mayo murió. Este es el poema que
tiempo después evocaba mi vivencia. Creo que con él completo el
círculo y concluyo.
Esa noche mi padre estaba sólo cuando llegué. Cruzamos unas palabras.
Había mucha tensión en la casa y miedo a nuestra reacción. Con prisa
seguimos para Ciudad Real, parece que todo iba medido para que casi no
llegáramos a verla con vida.
No ha sido fácil expresar la síntesis del momento, de una noche breve
llena de momentos, la confluencia de sentimientos; el choque con
varias realidades opuesas y coyunturalmente convergentes.
Son los caprichos del mosaico de la vida. Es también un homenaje a
ella y una denuncia de la maldad, la mentira y la perversidad. "El
hombre es la medida de todas las cosas" y son las proyecciones de cada
uno y no las realidades lo que mueven las relaciones. De ahí los
desencuentros. La avaricia, la mezquindad y la revancha son motores
con muchos caballos.
Os dejo esta aportación
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor