Natalia Ginzburg (de soltera Levi) nació en Palermo y se crió en Turín, en una familia judía y antifascista. Su primer marido, Leone Ginzburg, murió torturado en 1944 por los nazis; ella sacó adelante a sus hijos y trabajó muchos años en la editorial Einaudi.
Escribió novelas, relatos, ensayos y obras de teatro con una prosa limpia, sin adorno, de aparente sencillez y gran hondura emocional. Fue también diputada independiente en el Parlamento italiano y es una de las voces centrales de la literatura italiana del siglo XX.
«No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio del peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor a la verdad.»— Las pequeñas virtudes (1962), en traducción al castellano
Ginzburg escribe en la Italia de la posguerra y el boom económico, entre el neorrealismo y la narrativa intimista. Cercana al círculo de Einaudi (Pavese, Calvino, Levi), cultivó una narrativa de lo cotidiano y de la memoria familiar, con un estilo austero que ha influido en muchos autores posteriores.
Obras recomendadas
Argumento. Novela epistolar coral en la que un grupo de amigos y familiares se escriben entre Roma y Estados Unidos, mientras sus vidas se deshacen y recomponen. Habla de soledad, amor y vínculos frágiles.
Obra de madurez y cierre del itinerario: reúne sus temas con una mirada desengañada y compasiva.
Argumento. Novela epistolar sobre una madre y sus hijos tras la desaparición de uno de ellos, el joven Michele, en los años de agitación política italiana. Retrata la pérdida y la incomunicación entre generaciones.
Muestra su dominio del diálogo y de la forma epistolar; es una novela breve y muy accesible.
Argumento. Colección de ensayos y textos autobiográficos sobre la guerra, el oficio de escribir, la maternidad, la pobreza y la amistad. Escrita con claridad y sin sentimentalismo.
Completa a la novelista con su faceta de ensayista; se lee bien tras Léxico familiar.
Argumento. Memoria novelada de su familia turinesa, reconstruida a través de las frases, apodos y manías que se repetían en casa. A través de ellas aparecen el fascismo, la guerra y los amigos de la familia.
Su obra maestra y la mejor puerta de entrada: accesible, cálida y muy representativa de su voz.

