Louis-Ferdinand Destouches, que firmó como Céline, fue médico de los pobres antes que novelista. Con «Viaje al fin de la noche» (1932) rompió con la prosa académica francesa e introdujo una lengua hablada, nerviosa y llena de argot, hecha de puntos suspensivos y exclamaciones, que influyó en media literatura posterior del siglo XX.
Su obra es de una negrura radical: la guerra, el colonialismo, la miseria y la hipocresía social aparecen sin consuelo. Conviene leerlo sabiendo que sus panfletos antisemitas de los años treinta y su colaboracionismo durante la ocupación lo convirtieron en una figura moralmente indefendible; la crítica separa hoy la deuda estilística de la condena de esas posiciones.
«Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. Todo lo demás son decepciones y fatigas.»— Viaje al fin de la noche (1932)
Céline escribe entre las dos guerras mundiales, en el clima de desencanto de la generación que sobrevivió a las trincheras de 1914-1918. Es contemporáneo de Proust, Gide y Malraux, pero se sitúa en las antípodas de su refinamiento: su revolución es la de la lengua popular llevada a la gran novela, un gesto que conecta con las vanguardias sin pertenecer a ninguna escuela.
Obras recomendadas
Argumento. Continuación del relato del exilio: el viaje de Céline, su mujer y su gato por la Alemania en ruinas de 1944-1945, hasta llegar a Dinamarca.
Es la lectura más exigente del itinerario, para quien ya domina su estilo tardío y quiere cerrar el ciclo de las crónicas del exilio.
Argumento. Crónica deformada y tragicómica del exilio de Céline en 1944-1945, en el castillo de Sigmaringen, donde se refugió el gobierno de Vichy en su huida.
Pertenece a su etapa tardía: tiene humor feroz y memoria histórica, pero exige familiaridad con su sintaxis fragmentaria y con el contexto de la ocupación.
Argumento. Novela de infancia y adolescencia de Ferdinand en el París de principios de siglo: un hogar mezquino, empleos humillantes y la figura del extravagante inventor Courtial des Pereires.
Va en segundo lugar porque amplía el mundo del «Viaje» y lleva el estilo más lejos; es más desbordante y sombría, y se agradece haber leído antes la primera.
Argumento. Ferdinand Bardamu, un joven estudiante de medicina, se alista en la Gran Guerra, viaja a la selva colonial africana y a Nueva York y termina como médico en los suburbios de París. Es un recorrido por el horror y el absurdo contado en primera persona.
Es la puerta de entrada obligada: contiene ya toda su voz, su visión del mundo y su estilo, y es la obra más reconocida y accesible del autor.

