Heliodoro se presenta en el último párrafo de su novela como fenicio de Émesa (la actual Homs, en Siria), hijo de Teodosio y descendiente del Sol. Escribía en griego, durante el Imperio romano; se le suele situar entre los siglos III y IV d.C., sin precisión, por lo que no se consignan fechas de nacimiento ni de muerte.
Una tradición bizantina posterior lo identificó con un obispo cristiano de Tricca que habría preferido quemar su novela antes que renunciar a su cargo, pero esa historia es de dudosa fiabilidad. Su única obra conservada es la Historia etiópica de Teágenes y Cariclea, la mejor construida de las novelas griegas antiguas.
«Apenas sonreía el día y el sol comenzaba a coronar las cimas de los montes.»— Etiópicas, I, 1 (traducción libre)
La novela griega, nacida en época imperial, tuvo en Heliodoro a su gran arquitecto: empieza in medias res, con un enigma en una playa del Nilo, y va aclarando el pasado con retrocesos narrativos. El Renacimiento la redescubrió en el siglo XVI y Cervantes la tomó como modelo declarado para Los trabajos de Persiles y Sigismunda, de modo que influyó en la narrativa española del Siglo de Oro.
Obras recomendadas
Argumento. En una playa egipcia, unos piratas descubren a una joven de belleza extraordinaria cuidando a un joven herido, rodeados de cadáveres. Poco a poco se revela quiénes son, de dónde huyen y qué los une. Diez libros de persecuciones, naufragios, oráculos y reencuentros llevan a la pareja hasta Etiopía.
Es la obra cumbre de la novela griega y la única de Heliodoro que se conserva. Es más larga y compleja que Dafnis y Cloe, por lo que conviene leerla después de otra novela griega; su estructura influyó en Cervantes.
Guía de orden de lectura
- Etiópicas (Teágenes y Cariclea) Siglo III-IV d.C.WikipediaTexto íntegro (Project Gutenberg, traducción inglesa)

