Calímaco (Cirene, h. 310 a.C. - h. 240 a.C.) fue el poeta y erudito más influyente de la Alejandría helenística. Como otros autores anteriores a nuestra era, no se conocen sus fechas exactas, solo que nació en Cirene, en la actual Libia, y trabajó en Alejandría bajo Ptolomeo II y Ptolomeo III, de modo que la ficha no incluye años numéricos.
Trabajó en la Biblioteca de Alejandría, para la que compuso los Pínakes, un catálogo de la literatura griega considerado el antecedente de la bibliografía. De su inmensa obra literaria se conservan seis himnos, unos sesenta epigramas y fragmentos de poemas mayores, como los Aitia y la Hécale, recuperados en parte por papiros.
Defendió una poesía breve, pulida y erudita frente a la gran épica, y la expresó en su famosa fórmula de que un libro grande es un gran mal. Esta estética influyó decisivamente en los poetas latinos como Catulo, Propercio y Ovidio.
«Alguien me dijo, Heraclito, que habías muerto, y me trajo lágrimas.»— Epigramas (Antología Palatina, VII, 80; traducción libre)
Calímaco escribió en la Alejandría de los Ptolomeos, capital cultural del mundo helenístico, donde la Biblioteca y el Museo reunían a sabios y poetas financiados por la corona. En ese ambiente erudito, los poetas cultivaban la alusión, el detalle raro y la innovación formal, y rechazaban las grandes epopeyas a la manera de Homero. Su polémica con otros poetas, como Apolonio de Rodas, definió el gusto literario de la época.
Obras recomendadas
Argumento. Breve poema narrativo (epilio) sobre Teseo, que antes de enfrentarse al toro de Maratón es acogido por una anciana humilde, Hécale. Solo se conservan fragmentos, que dejan ver un tono cálido y unos personajes corrientes en un marco heroico.
Se deja para el final porque es la obra más fragmentaria, aunque muy valorada, y completa la imagen del poeta fuera de la elegía y el epigrama.
Argumento. Poema elegíaco en cuatro libros que explica los orígenes (causas) de costumbres, cultos y ciudades griegas, a partir de un diálogo del poeta con las Musas. Se conserva de forma fragmentaria, con partes recuperadas de papiros, y contiene el famoso prólogo contra los Telquines.
Es su obra maestra y la más influyente, pero exige paciencia por su estado fragmentario. Se lee en cuarto lugar.
Argumento. Seis himnos a Zeus, Apolo, Ártemis, Delos, Atenea y Deméter. Aunque imitan las formas religiosas antiguas, están escritos con erudición, humor y guiños literarios, y no reflejan una fe ingenua, sino una reelaboración culta del mito.
Es la parte de su obra que conservamos completa y sirve para apreciar su dominio del verso. Se lee tras los epigramas.
Argumento. La cabellera que la reina Berenice II ofreció a los dioses por el regreso de su esposo desapareció del templo y fue convertida en constelación. El poema está contado por la propia cabellera, y mezcla la adulación cortesana con el ingenio. Se conoce sobre todo por la versión latina de Catulo.
Es un buen ejemplo de poesía cortesana alejandrina y, gracias a la imitación de Catulo, una forma de ver su influencia. Se lee en segundo lugar.
Argumento. Unos sesenta epigramas conservados en la Antología Palatina: lamentos funerarios, dedicatorias, poemas de amor y breves retratos. En pocos versos, la emoción convive con la ironía y el virtuosismo, como en el famoso epitafio a su amigo Heraclito.
Son la puerta de entrada más accesible: textos de unas pocas líneas que muestran su gusto por la brevedad y la elegancia. Se leen primero.
Guía de orden de lectura
- Epigramas s. III a.C.Epigramas y otros textos (Wikisource, en griego)
- La cabellera de Berenice h. 245 a.C.Wikipedia
- Himnos s. III a.C.Himnos (Wikisource, en griego)
- Aitia s. III a.C.WikipediaFragmentos (Wikisource, en griego)
- Hécale s. III a.C.

