Antoine de Saint-Exupéry fue aviador antes que escritor: voló para la Aéropostale en las rutas de África y Sudamérica, y de esa experiencia sacó una literatura que ve en el vuelo una forma de conocimiento y de fraternidad. Murió en 1944 en una misión de reconocimiento sobre el Mediterráneo.
Es universalmente conocido por «El principito», pero su obra para adultos, de tono moral y poético, es igual de valiosa: habla de responsabilidad, de los lazos entre los hombres y de la dignidad del trabajo.
«Lo esencial es invisible a los ojos.»— El principito (1943)
Su obra se escribe entre las dos guerras mundiales y la Segunda Guerra Mundial, una época en que la aviación era a la vez aventura pionera y arma. Se inscribe en la tradición del humanismo francés, cerca de Malraux o de Camus, con un lirismo propio que combina reportaje, fábula y reflexión.
Obras recomendadas
Argumento. Obra póstuma e inacabada en la que un jefe beduino medita sobre el gobierno, la fe, el amor y el sentido de la civilización.
Pertenece al final del itinerario por ser fragmentaria y densa, pero ofrece su pensamiento más maduro.
Argumento. Memorias y relatos de su experiencia como piloto: el desierto, un accidente en los Andes y la reflexión sobre lo que une a las personas.
Es su mejor libro para adultos, premiado por la Academia Francesa y por el National Book Award; aporta profundidad a lo que «El principito» sugiere.
Argumento. Rivière, jefe de una línea de correo aéreo, impone una disciplina férrea mientras uno de sus pilotos se enfrenta a una tormenta nocturna sobre los Andes.
Es su primera novela de éxito, corta y tensa; permite conocer su mirada sobre el deber y el sacrificio, en un contexto de aventura.
Argumento. Un aviador accidentado en el desierto conoce a un niño que viene de otro planeta y le cuenta sus viajes por distintos mundos y su amistad con una rosa y un zorro.
Es la puerta de entrada ideal: breve, accesible para todas las edades y con múltiples lecturas; contiene en miniatura las ideas centrales del autor.

