André Gide (París, 1869-1951) fue un escritor de educación protestante rigurosa que dedicó su obra a cuestionar la moral heredada y a defender la búsqueda de la autenticidad personal. Cofundó La Nouvelle Revue Française, una de las revistas literarias decisivas del siglo XX, y recibió el Premio Nobel de Literatura en 1947.
Su aportación es una narrativa irónica y lúcida, que examina la tensión entre deseo y deber, y que renueva la novela con la mise en abyme y la multiplicidad de voces. Merece recomendarse por la elegancia de su estilo y por la actualidad de su reivindicación de la libertad individual.
«Familias, os odio.»— Los alimentos terrestres
Gide arranca en el simbolismo de la década de 1890 y evoluciona hacia la literatura moderna de entreguerras. Frecuenta a Mallarmé, Wilde y Valéry, y influye en Camus, Sartre y toda una generación que lo ve como maestro de la libertad moral. Su compromiso político lo lleva del viaje al Congo a la desilusión con la Unión Soviética tras su visita de 1936.
Obras recomendadas
Argumento. Varios adolescentes, sus familias y el escritor Édouard escriben y viven una trama de falsificaciones, desde la moneda hasta los sentimientos, junto al diario del propio novelista.
Va el último por ser su novela más compleja y su única que consideró verdadera novela. Culmina sus experimentos formales.
Argumento. Una estafa que difunde el rumor del secuestro del papa, un converso, un crimen gratuito y varios personajes enlazados componen una farsa que él llamó sotie.
Tercer paso: más lúdica y experimental, introduce el famoso acto gratuito, anticipo de los dilemas existencialistas.
Argumento. Michel, un estudioso convaleciente de tuberculosis, descubre el deseo de vivir y rompe con la moral que le había educado, a costa de su esposa Marceline.
Segundo paso: es la contrapartida de La puerta estrecha, con el mismo conflicto visto desde el polo contrario, el de la libertad sin freno.
Argumento. Jerónimo y su prima Alissa se aman desde jóvenes, pero ella, movida por un ideal religioso de renuncia, se aleja de él hasta consumir su felicidad.
La puerta de entrada ideal: breve, clara y emotiva, muestra el conflicto entre fe y deseo que recorre toda su obra.

