Miss Margot, 2004
Textos · Usenet - Poética · 0.0
Repasa Mss Margot el mensaje que hace unas semanas le hicieron llegar, la
hoja de papel detenida en sus dedos enseña, cual brisa de primavera, lo que
mitigó los últimos latigazos del invierno como si de la flor de almendro se
tratara, presagiando la primavera en su esencial prestancia : Versos eso es
lo que contenía el mensaje, versos, son versos:

No intentes escapar de mi mirada
No te inquietes, ni escondas ni te ausentes
No indagues ni rehuyas. ¿Pues no sientes
Que ajeno a ti no puedo ver ya nada?

Sale Mss White con antelación a su cita, tomando el camino de los álamos del
río. Aún no quiere explicarse qué la empujó, en un día de acusada soledad, a
escribir a una desconocida, a bajar la guardia hermética tejida durante años
frente al sueño que asalta la esperanza. A rogar lo que la amistad o el
amor, en cualquiera de sus manifestaciones, quisieran concederle.
--

Aún falta un tiempo para que la hacedora comparezca, el agua en
la tetera no ha comenzado a hervir y en el jardín los narcisos bellos de
amarillo y verde, se mecen en el céfiro de la renovación. Mss Margot los
mira a través de los cristales de su ventana mientras murmura:

Al verse así mi voluntad atada,
las lágrimas derrama como fuentes
cordales, de deshielos impacientes.
En mí, caudal; en ti, agua remansada

El cielo alto, salpicado de golondrinas zigzagueantes de vuelos apresurados,
las flores chiquitas y exultantes del camino, el primer canto de los
ruiseñores recién llegados del sur. Mss White observa los altos álamos y
quisiera fundirse con el entorno, como una piedra mas del río, una sombra
más de la montaña, o uno de los nuevos brotes de las hojas.
--

"Vendrá por el entambinquinculado camino colmada de murmullos y de
brisas" concluye Mss Margot; no acierta a imaginarse cómo es su mirada pero
sabe, por una idea de intuición repleta, que le queda tan lejos su primer
beso de amor como a ella su primera primavera. Y sonríe en el silencio de la
tarde, mientras ve como las cumbres más altas, más allá de su jardín y sus
flores, de perfiles descarnados y violentos, le devuelven la mirada

¿Qué tienes? Me preguntas. Y yo callo.
No dice la palabra más ardiente
El fuego que pupilas expresaron.

La idea de encontrarse con Mss Margot le inquieta, siente pesar sobre su
ánimo las muchas heridas que las traiciones del amor y la amistad han
fraguado en su corazón. Se sorprende a sí misma, anhelando lo que ya daba
por perdido: anhelando a Mss Margot. No quiere comprender qué fuerza la
anima, desde el palpitar de su sangre, a salir del confinamiento del
invierno. Se sonríe ante su propia debilidad, esperando la comprensión y
benevolencia de Mss Margot, ante la que decide se mostrará sin protocolos ni
engaños, tal como la naturaleza obediente en que su espíritu quisiera
convertirse.Ve la casa al fin, la espera en el último recodo del
enterambinquinculado camino
--

La tetera silba, faltan unos minutos para que sea exacta la hora de
la cita, aparta el visillo y alza la mirada hacia el entarambinquinculado
camino, la ve. Posa el poema encima de la mesa, y se apresura hacia la
puerta para abrir, no quiere que llame. aproximarse recíproca y lentamente
por el tortuoso sendero es lo que quiere; la ve, como enciende un cigarrillo
y sonríe. De sus ojos color miel se desprende un deje de tristeza que
impulsa contundentemente la mirada y un calor profundo, en el que no será
difícil fundir soledades, envuelve a Mss Margot en el mismo instante que se
ve en ellos reflejada.

Siento la pasión, tal como un rayo,
Los ojos cierro al fin, hundo la frente,
Temiendo si al mirarte te quemaron.

Mss White está segura ahora de que la casa alberga un espíritu afín. Camina
lentamente hacia los ojos de Mss Margot, los ojos tantas veces ensoñados que
se hacen realidad al final del camino.

© Blanca Barojiana
© Flantains
es.humanidades.literatura
23 Marzo 2004
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