Bienvenid@

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
PLACER ETERNO
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
Navegar, volar, quizá una mezcla de ambas cosas. Acompañantes, la cantidad exacta, de todas clases y modelos. Herramientas de trabajo bastante descuidados, transportes de cargas, vehículo de fin de semana; pocos recientes, lujosos y potentes apenas alguno. De todos los colores. Las prisas justas. Temperatura de veintitrés grados. El sol a la espalda, ya bajando. Sin viento. Suelo seco. El estado ideal trasladado al asfalto que provocaría el que un surfista rezumara serotonina. Y el destino me había puesto ahí en ese justo momento. No tenía más que aprovechar la ocasión y disfrutar.
¡EL QUE NO CHILLA NO MAMA!
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
No todas los vecinos reúnen los requisitos para ser considerados como tales; hay personas que "son vecinos" y hay otras que no pasan de ser "el que vive al lado", o "la de enfrente de casa", como ocurre con el fulano que mora tras mi medianera, un sujeto aparecido hace unas semanas al que aún no he visto pero sé que es esmirriado, pálido, de algo más de metro y medio de altura, de gruesos anteojos de carey oscuro, tímido, escurridizo y, encima, de mirar ladeado. El hombre tiene un perro, un cuzco juguetón y de agradable aspecto pero que suele ser molesto. Hoy, sin ir más lejos, estaba yo limpiando las hojas del jardín trasero cuando el cuzco comenzó con su prédica diaria.
Fabada
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- ¡Trae más agua, niña! -Le grité, frunciendo el ceño con toda la ferocidad de que era capaz. Pero la chiquilla me sacó la lengua y echó a correr hacia el camino, en dirección contraria a la fuente.

A mis espaldas sonó la risa aguda, infantil, del Nene:

- ¡Ay, maestro! Ni las niñas te tienen miedo -se burló, chasqueando los labios con desaprobación.

Desconcertado, me volví hacia Trini que, apoyada en la puerta de la chabola, parecía empeñada en recuperar algo valioso extraviado en los recovecos de sus uñas sucias y melladas. Comprendí. Lenta, intencionadamente, volqué de una patada la tina y el agua formó una breve laguna de espuma en la tierra reseca.
Noticias
Webs para conseguir audiolibros gratis
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No soy ningún fan de los audio-libros, pero ya he conocido algunas opciones y he decidido hacer una rápida recopilación para tenerlo todo bien ordenado. Aquí os dejo una serie de sitios web donde podréis conseguir audiobooks de forma gratuita.

Vía | wwwhatsnew.com
La tierra prometida, Chantal Maillard
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«Este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía inscrita en un rosario o molinillo de plegarias. Una letanía es un conjuro. Un gesto de la palabra. Quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda. Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán. La tierra prometida es una estela poética».

Vía | milrazon.es
El otro Delibes
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De los obituarios que leo -algunos perpetrados sin cariño por becarios maldispuestos para el archivo de moribles- me quedo con el propio texto que dejó Delibes como introducción a sus obras completas y que publica hoy La Información.

Advierto que es tristísimo, y que a mí me afectó mucho más que la noticia de su muerte, hace unas horas. En él cuenta que murió como escritor hace doce años en la sala de un quirófano y que acabó como más temía, "incapaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla con profesionalidad". Y que el otro Delibes, el que le sobrevivió, se dedicó a la vida contemplativa.

Pero también describe a un hombre que dedicó su vida a su verdadera pasión, y lo hizo con verdadera pasión, hasta que ya no pudo. Ojalá pudiera yo, que me pierdo en la más minúscula de las efervescencias, decir lo mismo.

Vía | lapetiteclaudine