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El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Creer ahora
Hay un silencio de dunas,un rastro de besos aplazados,
un dolor atravesado en las pupilas.
Hay un encargo,un sacrilegio,una púrpura expectante ...
un dolor atravesado en las pupilas.
Hay un encargo,un sacrilegio,una púrpura expectante ...
La cruz de la cumbre
Allí en la cima del collado, cruce de caminos hermano del viento, todo era diferente.
Tan sólo unos minutos antes, al pie de la ladera se abría un valle frondoso con su río pequeño flanqueado de abedules, de robles, de sauces. Después de ascender por aquella carretera que se curva por la pendiente una y otra vez, llegó al alto del Foxo, paisaje de páramo y de pastos, de aire fresco y ventoso, de soledad mansa y apaciguante.
Tan sólo unos minutos antes, al pie de la ladera se abría un valle frondoso con su río pequeño flanqueado de abedules, de robles, de sauces. Después de ascender por aquella carretera que se curva por la pendiente una y otra vez, llegó al alto del Foxo, paisaje de páramo y de pastos, de aire fresco y ventoso, de soledad mansa y apaciguante.
Alas de mosca
(Me quiere?
No me quiere)
(No hay historia que no pueda ser contada mientras me fumo un cigarro.)
Serían las dos cuando llegamos a la playa. Nos sentamos bajo una manta sobre la arena. Bebimos, reímos, fumamos... A nuestras espaldas la noche desmayada sobre esta ciudad inútil.
No me quiere)
(No hay historia que no pueda ser contada mientras me fumo un cigarro.)
Serían las dos cuando llegamos a la playa. Nos sentamos bajo una manta sobre la arena. Bebimos, reímos, fumamos... A nuestras espaldas la noche desmayada sobre esta ciudad inútil.
Noticias
«Este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía inscrita en un rosario o molinillo de plegarias. Una letanía es un conjuro. Un gesto de la palabra. Quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda. Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán. La tierra prometida es una estela poética». 


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor