PROCEDIMIENTOS SENCILLÍSIMOS DE SUBVERTIR LOS SACROSANTOS VALORES ESTABLECIDOS Y QUEDARSE TAN PANCHOS (evidente plagio de Cortázar, por cierto e incierto)
1. De los cuadros y otros fetiches
Se debe elegir un cuadro muy conocido, muy caro, que por ejemplo llamara mucho la atención cuando se vendió en subasta por última vez por el precio tan estúpidamente alto que se pagara. Pongamos por caso "los floripondios", de Michello della Michelletti. Una vez escogido el cuadro sobre el que actuar, se roba tan pronto como sea posible. Naturalmente, habrá que procurar que esta acción tenga una gran repercusión posterior, por lo que se deberá hacer el robo de la manera más espectacular: huídas en helicóptero, robo a plena luz del día, etc...
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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PROCEDIMIENTOS SENCILLÍSIMOS DE SUBVERTIR...
LUNA DE PIEL
Trazo con la lengua el dulce retorno,
las viejas rutas del impulso.
Mi aliento reposa sobre tu sal.
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las viejas rutas del impulso.
Mi aliento reposa sobre tu sal.
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Noticias
El buscador vuelve a la carga en su estrategia de incorporación al negocio de la venta de libros - Ofrecerá, antes de final de año, un catálogo de 400.000 títulos
La novela ha sido galardonada con el Premio RTL-Lire 2010.
Escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor