PROCEDIMIENTOS SENCILLÍSIMOS DE SUBVERTIR LOS SACROSANTOS VALORES ESTABLECIDOS Y QUEDARSE TAN PANCHOS (evidente plagio de Cortázar, por cierto e incierto)
1. De los cuadros y otros fetiches
Se debe elegir un cuadro muy conocido, muy caro, que por ejemplo llamara mucho la atención cuando se vendió en subasta por última vez por el precio tan estúpidamente alto que se pagara. Pongamos por caso "los floripondios", de Michello della Michelletti. Una vez escogido el cuadro sobre el que actuar, se roba tan pronto como sea posible. Naturalmente, habrá que procurar que esta acción tenga una gran repercusión posterior, por lo que se deberá hacer el robo de la manera más espectacular: huídas en helicóptero, robo a plena luz del día, etc...
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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PROCEDIMIENTOS SENCILLÍSIMOS DE SUBVERTIR...
LUNA DE PIEL
Trazo con la lengua el dulce retorno,
las viejas rutas del impulso.
Mi aliento reposa sobre tu sal.
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las viejas rutas del impulso.
Mi aliento reposa sobre tu sal.
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Noticias
El servicio se activa en estos días en 15 centros, aunque Cultura espera extenderlo a todos los 54 antes de diciembre.- El catálogo incluye casi solo clásicos
Tres personajes se ponen en marcha un desapacible día de invierno: un mercader, su criado y un caballo. Al mercader le guía el deseo de acumular fortuna, es decir (en el ideario tolstoiano), la codicia, el engaño, la explotación. Hay un bosquecillo en venta y no quiere que nadie se le adelante. El criado y el caballo viajan simplemente a donde les lleva su destino. Pero el camino está cubierto de nieve, se pierden, el frío y la oscuridad se ciernen sobre ellos...
El gran periodista soviético Ilia Ehrenburg llegó a Moscú desde la Guerra Civil española donde estaba como corresponsal, y se asombró al encontrar en el ascensor de su casa un cartel que decía: "Prohibido echar libros al retrete. Los infractores serán descubiertos y castigados". Como aquellos forasteros que tanto irritaban a Pasternak, y años después a Joseph Brodski, aquellos forasteros que llegaban a la Rusia soviética y lo contemplaban todo con ojos maravillados y sin entender lo que estaba pasando, y a menudo sin quererlo entender, a Ehrenburg el cartel le chocó como una extravagancia y le costó comprender lo que significaba: que la posesión de ciertos libros era peligrosísima y había que desembarazarse de ellos por cualquier procedimiento, aunque fuera a costa de atascar las cañerías. Lo cuenta en sus memorias Gentes, años, vida (Planeta).


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor