Aun no se había detenido del todo el tren y el chico de delante suyo ya
estaba manipulando el mecanismo de apertura de la puerta. Se le ocurrió lo
estúpido e inútil que resulta la prisa. Las puertas no se abrirían hasta que
el convoy estuviera totalmente parado, por mucho que aquel muchacho se
empeñara con aquel movimiento repetitivo y casi enfermizo en querer
precipitar los acontecimientos. No encontró sentido en aquella actitud [...]
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
SI NO SE HUBIERA ESTROPEADO LA MOTO
UNA RAZA EN JUEGO
Robur se decidió a dar el paso. No podía dejar transcurrir más tiempo sin plantear el problema. Era su responsabilidad y estaba en juego el futuro de los habitantes de La Tierra.
Se dirigió apresurado al edificio en el que vivía Único H. S. y entró sin llamar. Sabía que el viejo científico no se cuidaba de cerrar las puertas pero que tampoco admitía a extraños, aunque en esta ocasión esperaba que a él sí le atendiese.
Se dirigió apresurado al edificio en el que vivía Único H. S. y entró sin llamar. Sabía que el viejo científico no se cuidaba de cerrar las puertas pero que tampoco admitía a extraños, aunque en esta ocasión esperaba que a él sí le atendiese.
¿Por qué?
La primera vez que escribí algo en este grupo fue el 12 de septiembre de 1997. Tuve mis 10 minutos de gloria y después he estado entrando y saliendo de aquí pero sin acabar de irme definitivamente. Llevo mucho tiempo sin escribir nada y tampoco tengo ganas. No soy una persona demasiado sociable, así que me cuesta mantener el contacto con la gente. Soy muy perezosa para ponerme a escribir o llamar por teléfono y por desgracia he perdido la amistad de un montón de personas a las que admiro o quiero o tengo cariño. El azúcar me cansa, por eso creo que nunca he acabado de encajar. Pero tengo muy buenos recuerdos de este sitio y de muchas de las personas que estuvieron, han estado y están ...
Noticias
El servicio se activa en estos días en 15 centros, aunque Cultura espera extenderlo a todos los 54 antes de diciembre.- El catálogo incluye casi solo clásicos
Tres personajes se ponen en marcha un desapacible día de invierno: un mercader, su criado y un caballo. Al mercader le guía el deseo de acumular fortuna, es decir (en el ideario tolstoiano), la codicia, el engaño, la explotación. Hay un bosquecillo en venta y no quiere que nadie se le adelante. El criado y el caballo viajan simplemente a donde les lleva su destino. Pero el camino está cubierto de nieve, se pierden, el frío y la oscuridad se ciernen sobre ellos...
El gran periodista soviético Ilia Ehrenburg llegó a Moscú desde la Guerra Civil española donde estaba como corresponsal, y se asombró al encontrar en el ascensor de su casa un cartel que decía: "Prohibido echar libros al retrete. Los infractores serán descubiertos y castigados". Como aquellos forasteros que tanto irritaban a Pasternak, y años después a Joseph Brodski, aquellos forasteros que llegaban a la Rusia soviética y lo contemplaban todo con ojos maravillados y sin entender lo que estaba pasando, y a menudo sin quererlo entender, a Ehrenburg el cartel le chocó como una extravagancia y le costó comprender lo que significaba: que la posesión de ciertos libros era peligrosísima y había que desembarazarse de ellos por cualquier procedimiento, aunque fuera a costa de atascar las cañerías. Lo cuenta en sus memorias Gentes, años, vida (Planeta).


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor