Bienvenid@

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Mi abuelita
Textos · Narrativa · Leer
Las primeras referencias que tuve en mi ya lejana infancia de Henry Miller, Joyce, Proust y Faulkner, fueron a través de mi abuelita. De mi abuelita Carmela. Aún parece que la estoy viendo como solía contemplarla en mis años infantiles: vestida de riguroso luto (su hijo, mi tío Rafael, había fallecido al intentar atrapar un billete de mil pesetas del Monopoly que, volandero, se posó en un tejado), con su pañolón en la cabeza por el que asomaban las greñas canosas y calzada con unas alpargatas de cáñamo tan pretéritas como ella.
Breves minicuentos sobre al amor con seis letras-
Textos · Usenet - Misc · Leer
No se puede resumir lo ya resumido. Sólo Borges, Abelardo Caatillo y pocos talentos más pueden lograrlo.
poemas, 1999
Textos · Usenet - Poética · Leer
CENIZAS EN EL TIEMPO

He roto un poco del ayer
retratos, viejos escritos, cartas
silencios en la medianoche
palabras complices
el recuerdo de su melancolía
Pero no me queda dolor
solo cenizas en el tiempo ...
Noticias
Tráeme tu amor, Charles Bukowski
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Ilustraciones de Robert Crumb

Se sabe que Charles Bukowski y Robert Crumb, cronistas complementarios de la vida y las pesadillas en los pliegues más incómodos de su sociedad, se vieron una sola vez, y que se profesaban admiración y respeto.

«Ningun escritor norteamericano contemporáneo ha descalificado el sueño americano con tanta perseverancia como Charles Bukowski.» San Francisco Chronicle

«Me odio por lo menos tanto como odio a los demás.» Robert Crumb
El palacio de la luna - Paul Auster
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Marco Stanley Fogg está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la luna. Hijo de padre desconocido, fue educado por el excéntrico tío Victor, que tocaba el clarinete en orquestas de mala muerte. En los albores de la era lunar, muerto su tío, Marco va cayendo progresivamente en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, hasta que la bella Kitty Wu lo rescata. Marco empieza entonces a trabajar para un viejo pintor paralítico y escribe su biografía, que éste quiere legar a su hijo, al que no llegó a conocer. Tras un largo periplo que lo lleva hasta el Oeste y bajo el influjo de la omnipresente luna, Marco descubrirá los misterios de su origen y la identidad de su progenitor.
¡Que vuelven los (clásicos) rusos!
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Títulos de Tolstói, Dostoyevski y Leskov regresan en nuevas traducciones en una colección de El Aleph y Mario Muchnik

Junto a su tortuosidad existencial y sus incursiones en los abismos de la conciencia, Dostoyevski también tenía su punto cómico. En una de sus novelas menos conocidas, Stepanchikovo y sus moradores, el autor ruso narra las andanzas de un trepa arrogante y haragán, sobrino de un coronel retirado, que viaja invitado una temporada a la casa de campo de su tío. Y bien que se arrepienten, el militar y todos los habitantes de los alrededores, cuando ven cómo el nuevo huésped impone su ley despótica y bufonesca. "Es el Tartufo ruso", resume el editor de El Aleph, Bernat Puigtobella.