
Desde el momento de su publicación me sentí atraída por este libro, mezcla de ensayo y ficción, sobre los límites de la novela y sus posibilidades de supervivencia. Volpi escribe de forma clara, directa, sin temor a mencionar sus preferencias y a arremeter contra los caminos que en ocasiones sigue la literatura o, mejor dicho, la industria editorial. Así pues, en los dos primeros capítulos encontramos una reflexión aguda, sincera y sumamente interesante sobre los derroteros de la ficción.
Volpi mantiene que la novela, en tanto que producto cultural, se erige también en un fruto de la evolución humana, y es el hombre el único animal capaz no sólo de mentir, sino de tramar mentiras verosímiles y luego disfrutar, aprender e incluso sufrir gracias a ellas. Porque, en realidad, la ficción no pretende conservar la mentira, sino crear una verdad independiente y coherente con sus reglas ...
la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor