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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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El tiempo
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
Parece que lloverá, aunque no quiero empezar hablando del tiempo.

De hecho, la cantidad de relatos, novelas e incluso conversaciones cotidianas, que tienen el tiempo como motor de arranque es tan grande que me niego en rotundo a dedicarle la primera línea, y mucho menos la primera línea y un párrafo.

El relato que estoy planteándome escribir, que no empezará hablando del tiempo bajo ningún concepto, ni explicará esa negativa a hablar del tiempo en el primer párrafo, ni contendrá un segundo párrafo para comentar todo lo dicho con anterioridad sobre no hablar del tiempo, se basará en cosas que sucedieron en una conferencia a la que asistí hace poco.

Me interesa porque, fuera del ámbito de la misma conferencia "sistemas de gestión de la información para la toma de decisiones en el mundo empresarial- el tema carece de interés, así que utilizarlo como punto de partida es tentador cuando quieres saltarte el principio, nudo, desenlace, hacerle una pedorreta a la linealidad e incluso construir un relato sin llegar a escribirlo, con algo tan poco literario como esa conferencia en su base.
La soledad de los números primos, Paolo Giordano
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"...Y Alice sonrió pensando que quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca."

Queridos feligreses, tras este introito, debo explicar que llegué a esta novela por el expeditivo método que tanto facilita el lector electrónico, quiero decir, el piscinazo. Método que cuando depara sorpresas como ésta, a nada puede igualarse. Alguien -¿mi hermana, mi cuñado, mi amante bielorrusa la Gran Duquesa Svletana?- la había insertado en la tarjeta SD y su título, entre el marasmo de otras decenas, me llamó la atención: "La soledad de los números primos". Bello. Junto con el nombre del desconocido autor era cuanto sabía de la obra. Ha sido después cuando me he enterado que es un galardonado éxito editorial y que se vende como churros en los comercios del ramo... o sea, como la trilogía del sueco. ¡Ay!, nunca entenderé nada.
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Textos · Usenet - Misc · Leer
Supongo que habrá alguno más veterano que el que subscribe que podrá enviarte un resumen del origen -impregnado en brumas de bytes y votaciones genésicas- de este grupo y su posterior transformación en un foro donde, a veces, se discute de literatura. En este foro se ha utilizado comúnmente la expresión "patio" para denominar este foro y varios son los que han escrito varias semblanzas al respecto (siempre con la intención de lograr una pronta y fácil identificación más que un perfil preciso). Ofrezco mi visión.

Este grupo es como unos cuantos de esos huertos pequeños que crecen en las espaldas roñosas y abismales de las ciudades, terrenos "okupados". Pequeños superficies cultivables iguales entre sí y bien distintos, con su vallita, su funcional choza mal armada y su orgullo -que no falte, por favor- en los frutos obtenidos. Un poema, por ejemplo, es una hortaliza que pretende rasgar las cuerdas de tus tripas; un relato puede ser una fruta refrescante con matices en todas sus capas; un comentario puede ser una hierba para echar al perolo o para llevarla a los labios inquietos buscapalabras. La magia del medio consiste en que nos acodamos a las vallas de todos los contertulios y ellos se asoman también a nuestro terruño. Muchos miran, es decir, miramos, y algunos se animan a comentar. Nos gusta tapar la repetitiva música clásica del hilo musical gritando más que entonando "paquito el chocolatero".
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Arrugas, de Paco Roca
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Dice Álvaro Pons que Arrugas, Premio Nacional de Cómic 2008, es una muestra de que la narrativa gráfica puede expresar sentimientos que otros medios no plasmarían. Y es cierto, siempre que el autor tenga un buen conocimiento de las posibilidades de su arte. Y Paco Roca lo demuestra en la composición de esta conmovedora historia, este diario en imágenes que documenta el agridulce desvanecerse que supone envejecer.

Emilio ha pasado de los setenta años y empieza a tener pérdidas de memoria. Su carácter se ha vuelto impredecible e irritable, por lo que sus hijos lo ingresan en una residencia de mayores. Allí comparte cuarto con Miguel, un jubilado pillo y socarrón que se divierte como puede a costa de los demás inquilinos. La rutina de su vida se rompe cuando Emilio descubre que su dolencia es el Alzheimer, y que pronto no podrá valerse por sí mismo. Pero Miguel no quiere darse por vencido y traza un plan para engañar a los médicos para evitar que se lleven a Emilio a la planta de impedidos.

El retrato del ecosistema de la residencia es el mayor acierto de este cómic. Roca mezcla a partes iguales el humor y la compasión en su variopinto retablo de ancianos. Cada uno pende de sus manías, cuando no demencias, particulares. Está el viejo verde que se finje sordo para meter mano a la enfermera, la que recolecta tubitos de ketchup para regalárselos a su nieto, el que cuenta siempre la misma batallita sobre sus días de atleta y una deliciosamente surrealista que teme que le rapten los marcianos si la dejan sola. Nos hacen reir, pero sólo para partirnos más profundamente el corazón ...
Book View Cafe: los autores y su uso de la Web 2.0
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BookView es una iniciativa especialmente interesante ya que no se trata de un espacio virtual como otros que ya conocemos, sino que este surge de la iniciativa de cerca de 20 autores, algunos de ellos bastante reconocidos como Ursula K. Le Guin, para compartir de forma gratuita en la red sus textos no publicados y algunas rarezas de su producción literaria ...
Ética para Amador, Fernando Savater
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Los tiempos de reflexión sobre el ser, el deber ser, la felicidad, el todo o la nada llevan muchos años de capa caída. Poco, y a pocos, interesan ya estos temas y mucho debería hacerlo no solo por el bien común, sino sobre todo, por el propio. El “tiempo”, dicen, es oro, quizás el único tesoro ilusorio que disponemos todos los seres vivos sin discriminación. Pero el tiempo sin comprensión, sin reflexión, es ceguera y borreguismo. Existencia sí, pero sin pena ni gloria.

El libro es un escrito de Fernando Savater a modo de charla con su hijo adolescente de nombre: Amador, el destinatario de sus palabras, a quien se lo dedica (junto a su mujer) y el protagonista del título. Pero no por ello resulta una charla ajena que pudiese parecer poco interesante o resultarnos indiferente. Salvo las menciones expresas a su hijo, al leerlo podemos sentirnos en la piel de Amador, y eso ayuda a hacer la lectura más amena ...