Contaba mi madre de la Gaula rural en la que vivió su infancia, de aquellas noches de Ánimas –las del 1 al 2 de noviembre– en las cuales ahuecaban calabazas, ponían velas en su interior y las colocaban sobre muros o sobre postes en zonas oscuras de los caminos, que eran la mayoría, con la ingenua intención de asustar a viandantes ocasionales. Nada decía de la costumbre de ir la muchachada por las casas pidiendo a sus habitantes, acaso porque ya se había perdido en aquellos comienzos del siglo XX, como otras por la voraz emigración de la centuria anterior. Costumbre que había existido al menos desde el XVI si damos crédito a los intentos de suprimirla de un obispo mindoniense que le parecía fatal entre otras muchas razones porque recibian más obsequios los hijos de los ricos que aquellos de quienes estaban verdaderamente necesitados. Alguna cosa consiguió erradicar como las comilonas en honor de los muertos dentro de los templos parroquiales, que al ser los camposantos un anexo alrededor de las iglesias y dado la crudeza del clima durante ese carnaval de otoño no parece extraño que acabase por desplazarse el banquete de las tumbas al edificio cubierto más a mano.© Galaor
El nuevo sello publicará al gurú de la autoayuda juvenil Timothy Ferriss.
Por entretenimiento o por interés cultural, los españoles dedican más tiempo a la lectura. Así se resume el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de la Federación de gremios de editores de España correspondiente al primer semestre de 2011. El porcentaje de lectores entre los mayores de 14 años alcanza el 58%, un punto más que a finales de 2010. El 61,9% de ellos afirma leer libros.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor