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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Supongo que habrá alguno más veterano que el que subscribe que podrá enviarte un resumen del origen -impregnado en brumas de bytes y votaciones genésicas- de este grupo y su posterior transformación en un foro donde, a veces, se discute de literatura. En este foro se ha utilizado comúnmente la expresión "patio" para denominar este foro y varios son los que han escrito varias semblanzas al respecto (siempre con la intención de lograr una pronta y fácil identificación más que un perfil preciso). Ofrezco mi visión.

Este grupo es como unos cuantos de esos huertos pequeños que crecen en las espaldas roñosas y abismales de las ciudades, terrenos "okupados". Pequeños superficies cultivables iguales entre sí y bien distintos, con su vallita, su funcional choza mal armada y su orgullo -que no falte, por favor- en los frutos obtenidos. Un poema, por ejemplo, es una hortaliza que pretende rasgar las cuerdas de tus tripas; un relato puede ser una fruta refrescante con matices en todas sus capas; un comentario puede ser una hierba para echar al perolo o para llevarla a los labios inquietos buscapalabras. La magia del medio consiste en que nos acodamos a las vallas de todos los contertulios y ellos se asoman también a nuestro terruño. Muchos miran, es decir, miramos, y algunos se animan a comentar. Nos gusta tapar la repetitiva música clásica del hilo musical gritando más que entonando "paquito el chocolatero".
Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson
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Empecemos con unos adjetivos:

Impresionante, insólita, inefable, asombrosa...

Sí. La cantidad de café que llegan a beber estas criaturas suecas es sencillamente increíble. Ya sabía de la afición cafetera de los escandinavos pero nunca imaginé que podía ser tanta. Y si estas cantidades industriales que se reseñan en la novela toman los suecos, ¿qué será de los finlandeses, que según las estadísticas son el pueblo más cafetero del orbe como seguro confirmará Bubi? No me lo quiero ni imaginar. De hecho, tras respirar y parpadear, tomar café es la acción más veces realizada al cabo del día por estos personajes. Después le sigue el sentarse en el "arquibanco" de la cocina. Tras ello viene el caminar, el trabajar, el comer sandwiches, el hacerse el sueco, el practicar la caidita de Roma y el hablar. En último lugar, ocupando el puesto sesenta y siete, se encuentra el reír.
"El tiempo de los trenes" Fernando Fernán-Gómez
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Entre que me metía o no me metía con el primer tomazo de lo del sueco (que al final me he metido y llevo ya ¾ partes del volumen), se me presentó ante la pantalla este título de Fernando Fernán-Gómez, y quieras que no, ya fuera por retrasar el echarle las gafas al libraco y el darle otra oportunidad al eximio actor junto con lo breve de la obra, me decidió a leerla. También, la inmediatez que representa tenerla almacenada en el lector electrónico, sea todo dicho.
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El país de las últimas cosas.
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Me bajé y empecé a leer El país de las últimas cosas, de Auster. Supongo que habré leído una quinta parte. No leeré más. Te digo lo que me ha parecido:

Me ha parecido una parodia, sorprendente y abrumadora, de los muchos males de ese mundo. La idea me ha parecido original, y hasta podría tener algo de genial. Pero su desarrollo me ha cansado. He llegado a un punto en que lo que seguía ofreciendo dicha parodia me sobraba. Me ha parecido que insistir sin más, aunque fuera en términos distintos, en el salvaje y original retrato, resultaba ocioso. Se había dado la medida de las cosas, y sólo podía quedar el ingenio. Así ha sido. Si hace falta pediré disculpas a la Literatura y a quien sea, claro. Por otra parte, Coppelius, me satisface conocer algo realmente serio de ese autor y esa obrita, que debe ser una muestra muy representativa y conocida. Se agradece de veras la indicación.

Sebastián.
Navy Tales. Convocatoria 2008/2009.
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Jorfasan pregonó:

Instrucciones para escribir un navy tale diez minutos antes de la destrucción del mundo.

El objetivo es construir una máquina del tiempo. Escójase un sombrero parlanchín si es usted un fan del mago adolescente y sus cuitas de identidad contempladas en el reflejo platino de una americanexpress de ídem, y si no también, leñe, que está de moda. Aunque casi todos elegirán la gorrilla de Santa, uno aconseja la corona de cumple del Burrikín, básicamente pq la mayoría tendrá su patria en el absurdo peregrinaje de unos monarcas ancianos, zascandiles -seguidores de estrellas- y petados de mercancías que se revalorizan tras unos días de ruta camellil. Consultar otras opciones.

A continuación contémplese a sí mismo en el espejo. Lo ideal sería un espejo de maquillaje, iluminado por todos los ángulos que circundan el rostro y procurar así la ausencia de sombras, siempre proclives a esconder los matices y necesitamos precisamente esas hormigas para acarrear el material de la piel caída estos años todos. Ahora toca buscar.
Sobre Gomorra.
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No sé la peli, aunque uno puede hacerse una idea sobre ella leyendo las palabras del director (que si nunca se sintió amenazado, que si es "una pelicula sobre historia humanas, no contra la camorra, sino sobre la camorra", y que si patatín y que si patatán); el libro de Roberto Saviano que la ha inspirado es de lectura obligatoria, si uno quiere comprender un poco mejor el mundo demencial que nos rodea.

Escasamente espectacular -podría ser el complemento a "No logo" de Naomi Klein, algo así como un viaje a las cloacas de las cloacas-, un pelín dramatizado en algún pasaje -se le disculpa por supuesto- "Gomorra" debería significar, de hecho significa la vergüenza de Italia, por no decir del mundo llamado civilizado, que de civilizado no tiene ná. O acaso lo que describe es precisamente la civilización y no otra cosa. Una narración sobre la macroeconomía capitalista y el mundo de la empresa moderna, nada a lo "Donnie Brasco" u otras historias de infiltrados en la mafia; la imperfecta pero impagable descripción de un intestino podrido por el cáncer. Poco importa que como en muchos otros libros sobre desastres, resalte algún episodio de esperanza, la clase de integridad que debería ser la moneda corriente y es la más rara; todos sabemos que no la hay ni la ha habido nunca.

Pobre Saviano: no sólo debe andar escondiéndose para que no lo maten sino que, con lo joven que es, lo tiene crudo para continuar a este libro, no ya superarlo.

por coppelius, e.h.l., 02dic08.

Gomorra, la película