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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
En la radio, son muchos los que, antes de decir la palabra, le abren camino con un "eeeeeeh" de variadas proporciones y con la intención de hacerse un sitio.
Podría pensarse que tales embestidas iniciales materializan una especie de ataque, o al menos una advertencia, a los demás contertulios. Podría parecerlo, ya que éstos pueden contestar de la misma manera. Una cosa tan espontánea y carente de estrategias visibles no puede ser confundida, sin embargo, con la guerra.
Por esto uno ha de creer que un "eeeeeeh" así, tan próximo a la nuda bilogía, ha de ser interpretado como simple búsqueda, una búsqueda que, mientras dura, también aumenta las promesas de aquello que va a seguir. Sería como si, antes de soltar las esperadas palabras, se ofrecieran las debidas garantías.
Ya sabemos que hay búsquedas de muchas clases. Con ese "eeeeeeh" de aparente sosiego se puede buscar algo simplemente adecuado al caso, o acudir con alguna urgencia a lo que se leyó, pongamos, en alguna parte, o buscar, en fin, y no encontrar nada digno, lo que puede llevar a la obligación de subrayar, a secas, las palabras de otro. Son circunstancias que influyen, claro, en el tono y en la prolongación del "eeeeeeh" que se emite.
Eso del "eeeeeeh" tiene, evidentemente, sus maestros. Pero es otro tema.
© Sebastián