Inicia sesión para charlar.
Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Antes, el hombre solitario era el que vivía envuelto en sus cosas e ignoraba el resto del mundo. Ahora hay un solitario nuevo, y es el que simplemente no ve a los otros hombres y se comporta como si no existieran. Ignorando visiblemente lo que lo rodea, tiene apariencias raras y puede manejar, además, aparatos que lo alejan más de los otros.
Esto ha ocurrido no hace mucho. Uno piensa que la ruptura puede haber venido cuando las voces de todos se han hecho más confusas, cuando las cosas que parecían próximas poco a poco se han tornado ajenas u hostiles, cuando este incierto descendiente del mono ha entendido que cuanto estaba mirando se volvía o podía volverse mentira. Desde entonces se le ve ausente, se mueve sin mirar ya las cosas.
Ese hermano solitario puede haberse quedado, más bien perdido, en un espacio olvidado también de todos, o puede ejercer su propio tráfico en la plaza común, pendiente de sus cosas. Entre él y lo que le interesa no ve los viejos obstáculos, y no piensa que pueda sentirse aludido por los gritos de nadie.
Podría pasar, encima, que el nuevo solitario a la vez fuera un anuncio. El anuncio del despiece de de una complicada máquina que quizás nunca fue bien, aunque funcionaba. Hoy este solitario es el hombre que no sabe a dónde ir y rehúsa los caminos conocidos. Uno diría que tiene marca de fábrica.
© Sebastián