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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
...
- ¿Pilar?
- Hola Daniel.
- ¿Pasa algo? ¿cómo me llamas a estas horas? ya casi me iba a acostar
- ¿te has puesto el pijama ya?
- No, iba a hacerlo ahora
- Pues no te desvistas por favor. Necesito que vengas
- ¿Ahora? Pero Pilar! , son más de las once
- Por favor
Estuvo a punto de decirle categóricamente que no, estaba de mal humor y no tenía ganas pero la voz de Pilar se hizo irregular, no pudo dominarse y rompió a llorar. Daniel se le imagino apretando con fuerza el teléfono contra la oreja mientras él insistía en las preguntas, quiere saber, intentar arreglarlo por teléfono, pero ella es incapaz de articular una palabra, así que al final se ve forzado a claudicar, antes de colgar lo último que oye Pilar es `voy para allí ahora mismo´ en el afán de no perder un minuto más, de no prolongar la situación y resolverla cuanto antes. Y la señal le comunica que la comunicación ha sido interrumpida.
- ¡Daniel, Daniel! Pero no contesta, porque efectivamente, la comunicación ha sido interrumpida. La comunicación. Interrumpida.
Sin dejar de llorar fue a su habitación y se vistió, otra vez delante del espejo se pasó el cepillo por el pelo con desgana. Preveía la llegada de Daniel adelantándose a los acontecimientos, las distintas realidades se iban sobreponiendo en su cabeza confundida. En un momento llegará ¿usará la llave que le di anoche? Sonó el timbre del telefonillo. Claro, no le di la llave del portal. Soy yo. Y luego, abrió la puerta del piso olvidándose de la llave, y le esperó, como espera la tierra en Mayo, la bendita lluvia.
Al fin están frente a frente, la prisa por resolver sin entrar demasiado en detalles por un lado y la necesidad de ser consolada por otro. Nunca la había visto así, tan abatida, sin maquillar. Entretiene la mirada en detalles superfluos porque no quiere que ella le indague en el fondo de sus turbias pupilar. Todo entre sollozos. Andrés se ha ido. Caminan hacia la sala.
- Ah! es eso. dice
Con mirada sorprendida, Pilar deja de llorar.
- Y ¿qué te esperabas?
Daniel carraspea como eludiendo la respuesta y la coge por el hombro, en afán tranquilizador.
- bueno, yo tambien me fui de casa con los dieciocho recién cumplidos
- ¿así, sin decir nada? Cogiste un día tus cosas, a escondidas de tus padres y saliste por la puerta, sin más.
- Bueno, no, las cosas no pasan de pronto, de golpe y porrazo. Fue la excusa de un trabajo, buscado a propósito lejos. ¿Llamaste a Javier? ¿sabe él algo?
- ¿Javier? ¿quién es Javier?
Pilar no puede reprimir poner cara de asco mientras pronuncia el nombre de su ex. A pesar de la tempestad que llevaba dentro solo oírlo pronunciar le seca las lágrimas y hace que apriete los dientes con rabia.
- No, ni pienso decírselo, que lo descubra él. a ver cuanto tarda en enterarse que su hijo se ha ido. Será bonito volver a ver con que grandeza asume sus responsabilidades de padre, a agua pasada
- Quizá el sepa donde está. A lo mejor está con él
- No creo, en la vida de Javier hace mucho que ya solo cabe Javier.
Dejó de insistir porque vio como el dolor se empezaba a confundir con la rabia.
- A ver, tranquilízate y cuéntame con detalles
Contarle a Daniel lo que ha pasado por la tarde, le resulta complicado. No me apeteció abrir, podía haber sido él. El interés que Daniel, de pronto, puso en la historia de la llave la desasosegó terriblemente. ¿A qué hora dices que empezaron las llamadas?. No ha dejado ninguna nota. ¿Cuántas veces me dijiste? Ayer cuando salió de casa me pareció que todo era normal. No. No. No le vi salir con ninguna bolsa. ¿Dónde está la llave?
- La tengo en el dormitorio, en el bolso de la bata
- ¿Has comprobado que es la de la puesta?
- Daniel, por dios, que no me hace falta.
- Tráela
Y Daniel comprobó que la llave era, efectivamente, la de la puerta. Le pidió un cerveza y aprovechando que ella se quedaba solo unos instantes, pensativo, se la metió en el bolsillo del pantalón.
- Y tú prepárate una tila cielo. Hasta que no te vea dormida en la cama no me iré- Se lo gritó desde la sala
- Gracias Daniel ¿te quieres quedar a dormir?
- No, que tengo que madrugar mucho y no me he traído nada para asearme por la mañana
( the end charperter one )
TO BE CONTINUED
Krissie
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