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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Veía a esa mujer de vez en cuando, con el carrito, por la calle más señalada de la zona. Era un carrito de los que se usan para la compra. Ya había visto yo que andaba despacio y sin aire de ir a alguna parte. También había notado que llevaba un perfume fuerte, se pondría una colonia fuerte (yo llamo "colonia" a todo eso que se ponen para oler bien). Digamos incluso, con pena, que no me parecía un perfume agradable. Y se trataba de una mujer mayor, con el pelo largo y, se veía, de complicado arreglo. Después supe que vendía lo que llevaba en el carrito, sin más. De un lado para otro, no se la veía hacer propaganda.
Nos topábamos, y alguna vez llegábamos a saludarnos. Los dos sabíamos, simples peatones de lo cotidiano, que entre nosotros no cabía el negocio. Hasta creo recordar que una vez ella me ofreció un ejemplar, como cosa nuestra y naturalmente gratis. Desde la misma confianza, seguramente no llegué a cogerlo. A la mujer se la iba viendo cansada, vieja.
Pues hoy la he visto, pero fuera ya de la barriada. La he reconocido desde lejos. Se apoyaba sobre el carrito e iba un poco inclinada, como siempre. Nos hemos parado en el mismo semáforo, y yo me he quedado detrás de ella. No le he dicho nada. Creo que tenemos el tácito convenio de reconocernos, si acaso, al encontrarnos en nuestra zona. Luego he visto de lado aquella cara, el cabello. Lo que no he visto es que vendiera alguna revista ni que, ocultas en el carro, pudiera hacerlo. Por ahí andaba.
De golpe uno piensa, en un momentáneo flash, en los del "bienestar social". Te distraes en seguida.
© Sebastián