Inicia sesión para charlar.
Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
TODO ESO
Era una mujer que llevaba, despacio, dos perros. Qué buena debe ser esa mujer.
Uno era un perro grande, una mezcla, pero grande. Y vi que paraba de vez en cuando y levantaba la pata, para lo que todos sabemos. El otro era un chihuahua, negro, un punto en la lejanía, y andaba detrás. Ambos iban atados con una cuerda, no sé si lo he dicho.
El chihuahua miraba el suelo y recorría la superficie de la acera en todas direcciones, pequeñísimo. El chihuahua ni siquiera miraba el perro más grande. Lo conocía bien, lo sabía todo de él. Él recorría la ancha superficie de la acera. Nadie podría saber cómo es o qué es ese poso de tranquilidad, ese fundamento íntimo y callado -cósmico- desde el que mira y acepta las cosas con sus piernecillas tan rápidas.
¿Y será verdad que ese aparato de Suiza, el que va a mirar cómo ocurrieron las cosas, se ha estropeado? Los científicos "de todo el mundo" habrán recibido el oportuno aviso, claro, y cada uno habrá corrido a mirar sus papeles. Lo que nos faltaba. Pero son buena gente, cuidado. Se han pasado veinte años buscándole el secreto al mundo, en silencio. Y por algo había que empezar.
© Sebastián.
32/09/08
es.humanidades.literatura