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© Rafael Muñoz - LA PIJA DE MI EDIFICIO (Reto al Patio)

LA PIJA DE MI EDIFICIO (Reto al Patio)


Hoy, he coincidido de nuevo con mi guapo vecino en el ascensor. Desconozco su nombre, así como el apartamento exacto en el que vive, ya que en cada planta hay cuatro, pero me he fijado en este vecino porque me atrae sobremanera. Cada vez que lo veo, siento arder mi sangre y palpitar mi entrepierna. Yo vivo en la planta sexta y él se baja siempre en la cuarta planta. Hoy me noto especialmente ardorosa. Mientras subíamos me he apoyado en un lateral del ascensor y me he mantenido ligeramente agachada, simulando que el motivo era tener bien sujetas las bolsas de la compra hecha en el súper y que yo llevaba en mis manos, bolsas que he mantenido apoyadas en el suelo del ascensor pero sin soltarlas. Es cuando he procurado que mi escote, es decir, mis pechos, los pudiera ver bien mi vecino. Creo, o al menos lo he intentado, que mi vecino, y dada mi postura, podía ver gran parte de mis pezones. Confieso que he tenido un placer inmenso al provocarle. Cuando hago estas cosas, es decir, casi enseñar mis tetas en privado a alguien, el calor me invade y mis pezones crecen sin mesura. Mientras subíamos, y para provocarle, he mirado con insistencia su paquete, y ha sido entonces cuando he notado que mi vecino se ha sonrojado. Estábamos ya por el tercer piso y mi vecino no decía ni hacía nada. Entonces, me decidí, y valientemente, sacando fuerzas de flaqueza pero tremendamente ardorosa, dije: Vecino, veo que no quitas la vista de mis tetas.. ¿Acaso te atraen? Su respuesta fue: No están mal, pero si yo me injertase unas, serían mejores que las de Pamela Anderson. Para entonces, el ascensor ya se había detenido en la cuarta planta, y mi vecino, abriendo las puertas para apearse, me dijo: Si quieres, puedo recomendarte un buen cirujano, la técnica ha avanzado una barbaridad... Y sin esperar mi respuesta, salió y cerró tras de sí las puertas del ascensor.


© Rafael Muñoz
08/09/08
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