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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Me había quedado dormido. Otra le hubiera dado un puntapié al sofá y se habría puesto a mandarme trabajo de forma histérica, pero ella no era así. Me despertó susurrándome al oído mientras me acariciaba la mejilla con su mano. Abrí los ojos y allí estaba, sin la perfección de las líneas designadas como ideales por las modas, pero con ese imán que tienen algunas mujeres detrás de la mirada y la sonrisa.
Ese final del día fue de explicaciones, preguntas y respuestas. Mientras organizábamos los próximos días, preparábamos la cena, en la mesa y en el sofá. Ya en la cama, la alegría de reencontraros después de tres días no dio lugar para otra cosa. Pero hasta entonces conversamos acercándonos a la unión total de la que en los últimos años tan orgullosos estábamos.
-Lara ¿Te cuento?
-Empieza, te escucho.
-Te pregunté, por si te molestaba, que quería ir a Suiza sin que supieras el motivo y que al volver te contaría todo.
-Y te dije que sí, que no dudaba que al volver me dirías la verdad.
-Bueno, pues hay una cueva marina con unas máquinas que aprovechando las idas y venidas del agua generan electricidad que alimenta una cápsula en la que hay congelada una mujer. Ya casi me había olvidado de ello cuando leí este libro ¿Recuerdas cuando lo compré?
-Sí. Pienso leerlo un día de estos.
-Pues aquí se describen unos experimentos y unas pruebas que me hicieron sospechar si pudieran tener relación con la mujer de la gruta. El puente pasado, mientras tomabas el sol estuve buceando y en una bolsa estanca llevé un lápiz y unas hojas de papel. Después de varios años todo seguía igual. Bueno, faltaba mi esqueleto vestido con ropa de la época. El creador de todo esto me descubrió, golpeó en la cabeza y me dejó atado allí abajo pensando que sería mi fin. Pero pude escaparme. Ahora copié los números de referencia, serie y fabricación, para a través de ellos, preguntando en la fábrica, averiguar quién era el ser diabólico que se comportaba de esa forma.
-¿En Canarias, en la playa rocosa?
-Sí. Pues al final tuve suerte. Con los datos obtenidos en la fábrica encontré a ese ser inmisericorde y vacío de cualquier atisbo de conciencia. Era el rostro que vi en la playa y coincide con la descripción que hace de él el fugitivo que estuvo en la isla donde intentó llevar adelante su enajenado proyecto. Quería filmar su vida con sus mejores amigos y amada y que luego eso se reprodujera eternamente, pero con imágenes generadas en el aire, imposibles de diferenciar de las reales. Y así fue, pero no contaba con algunos inconvenientes.
-¿Cuáles?
-Si hubieras leído todo lo entenderías más fácil. Deberías empezar a leer mañana.
-Bien. Mañana empiezo.
-Uno de los inconvenientes era que al filmar a una persona, ésta sufría una especie de descomposición molecular y al poco tiempo moría.
El otro era que Faustine, la mujer de la que estaba enamorado no le correspondía.
-Y dejó su proyecto.
-No, lo realizó.
-¿Y como es que está vivo? ¿Y si la mujer congelada es Faustine, cómo está entera, sin descomponerse?
-Eso me tuvo meditando mucho tiempo y viniendo en el tren de regreso, en la soledad de la noche encontré la solución.
-Gus. Pareces otro. Es como si hubiéramos salido de nuestro mundo habitual.
-Sí. Y hubiéramos abierto la puerta de la dimensión del horror.
Te explico. Así como filmó con su máquina a todos los invitados a la isla, sus imágenes y las de Faustine las tomó con una cámara normal. Luego las proyectó sobre una pantalla, y ahora sí, ahora las grabó con su ingenio, por lo que ellos dos no se vieron afectados por el aspecto adverso de su plan. Pero como dijo él en sus apuntes: "Para hacer reproducciones vivas, necesito emisores vivos. No creo vida." Las imágenes de los demás tenían consistencia vital, podían sentir. Las de ellos dos eran una proyección vacía de todo aquello que no fuera un dibujo en el aire. Y todo ello creyendo que con el paso del tiempo conseguiría convencer a Faustine. Pero no lo logró. En algún momento recibiría una respuesta determinante y optó por dormirla con algún brebaje y después introducirla en la cápsula donde permanecería hasta que encontrara alguna solución y pudiera conseguir sus objetivos. Allí ella no envejecería y cuando la reviviera sería igual de atractiva.
-Valiente cabrón.
-Y eso es todo. Tal y como vayas leyendo te iré dando más explicaciones y comprenderás mejor.
Estábamos a 16. Para la mayor parte del resto del mundo a 1, día de año nuevo. Para ellos un día de gran fiesta después de una gran noche. Para nosotros un día más de los que tiene el año. Lo que lo hacía diferente eran nuestras conversaciones. Tratábamos de tomar una decisión acerca de cómo ir dando los siguientes pasos hasta que todo terminara. Morel tendría su escarmiento y Faustine podría descansar en paz para siempre.
-Gus.
-Dime Lari.
-No me gustaría tener que vivir escondida el resto de mi vida, huyendo de las posibles represalias de ese loco.
-No te preocupes. Morel está afectado por alguna enfermedad degenerativa. Lo llevan de un sitio a otro en silla de ruedas y su mirada es la de esas personas que parecen estar viendo el infinito. Cuando lo vi lo traían de un centro de día para minusválidos. No creo que sea capaz de planificar nada que pueda hacernos daño.
Eso pareció tranquilizarla.
-Otra cosa. No podemos denunciar esto sin pruebas. De la gruta podemos obtener imágenes, pero la isla dónde está.
-La isla tardará mucho tiempo en encontrarse o puede que nunca. Si pasan muchos años y la vegetación cubre las edificaciones, y las raíces de las plantas y árboles resquebrajan las construcciones. Si el agua de lluvia se filtra y con la ayuda del salitre del mar lo oxida todo. Entonces nunca podremos presenciar las actuaciones repetidas de esos actores creados por Morel.
-¿No dice el fugitivo qué isla es?
-Sí pero no. Él dice que estaba en la isla Villings, del Archipiélago de las Ellice. Pero ya sea por error, que es lo más probable, ya por evitar que buscaran en esa isla si encontraban en el bote en el que llegó allí el diario que iba escribiendo, la cuestión es que los datos geográficos con los que describe la isla no coinciden con el archipiélago ahora llamado Tuvalu. La altura máxima de estas islas es de 5 metros. Dice el fugitivo en su diario: "En un café de pescadores, de Rabaul, oí que las islas Ellice o de las lagunas, unas desaparecen y otras emergen. (¿Estoy en este archipiélago?)" Desde Rabaul (Papua-Nueva Guinea) y antes de llegar a Tuvalu es fácil que hubiera ido a parar a alguna de las islas de Nueva Caledonia, Vanuatu, Fiji, Nueva Zelanda o las Islas Salomón, muy montañosas y boscosas. También demuestra cierto temor por la explosión demográfica mundial cuando alude a las Profecías de Malthus. El único que podría ubicar la isla sin lugar a dudas sería el capitán del pesquero que encontró el diario, pero ya murió en un naufragio junto al resto de la tripulación.
-¿Y el motivo de elegir Canarias para dejar a Faustine?
-Todo apunta a que sus amigos de diferentes nacionalidades, menciona Canadá y la península ibérica, y sus empleados españoles acabaran juntos en esa isla después de haberse conocido tras varios años pasando sus vacaciones en Canarias.Allí buscaría la gruta que reuniera las características que necesitaba, lo preparó todo, y en la siguiente ocasión que coincidió con ella allí la congeló.
-Gus. Qué te parece si este año nos quedamos sin vacaciones.
-Por qué.
-Con el dinero de las vacaciones de este año y con el del año próximo nos vamos quince días a Tuvalu.
Nos sonreímos. Unas sonrisas de complicidad por ver que coincidíamos en la forma de ver la vida y vivirla.
-Lari, ya solo falta encontrar la manera de que empiecen a tirar de este ovillo y se aclare todo. Lo que tú y yo ahora estamos imaginando, que lo investiguen y lo aclaren definitivamente.
Se quedó mirándome y después de enseñarme al completo su anatomía dental, me dijo.
-¡Vaya! Parece ser que el sabio Gus necesita ayuda. No te preocupes, es muy sencillo. En cuanto acabe de leer la novela y tu relato, empezamos los dos a escribir esta historia. Seguro que nos la publican, es muy interesante. Si no una editorial grande una pequeña. En una edición de muchos ejemplares o de pocos. Y ya con el libro en la mano y a disposición de todo el mundo, vamos y lo explicamos. Entonces no se atreverán a archivar esta historia sin comprobarla.
-Lari. Vi estas mia amo.
-Reciproka amo, Gus.
Me dio un beso. Abrió la puerta y desde allí se despidió hasta la tarde. Al quedarme solo me puse a pensar qué sería de mí si ya no volviera a verla nunca más. Mi vida había sido una sucesión de circunstancias inconexas fruto del deseo de cada momento. Cambios producidos por hartazgo que no por una motivación sensata y meditada tendente a planificar un futuro de éxitos garantizados. Hasta que la encontré. Al principio me tenía como un pedazo de arcilla con el que disfrutaba dándole forma. Luego, parece que encontró algo de alma dentro de ese amasijo informe. A partir de entonces modeló lo imprescindible y se quedó a mi lado convencida de que era lo que deseaba.
Con ella dejé de disfrutar de la soledad. Empecé a sentirme lleno con lo suyo. La esperaba. La deseaba.
Poco después era yo el que abría la puerta y salía camino al trabajo. Un filólogo que no pudo encontrar ocupación acorde a su formación y había terminado de comercial en una compañía de seguros.
El traqueteo del metro. Las paradas de acción repetitiva, unos entran otros salen, unos entran otros salen. Alguna cara conocida por años de coincidencia. Y algo que convierte ese día en único de forma inesperada. Un pinchazo en el omóplato derecho seguido de un escozor por toda la espalda. Me estaba quedando rígido y empezaba a perder la visión. Alguien me dijo en tono paternalista.
-No está bien hurgar en los asuntos de los demás.
Cuando desperté estaba en una sala de vigilancia médica intensiva. Mi cabeza solo alcanzaba a comprender lo que veía. No sé las horas o los días que pasarían hasta que los recuerdos volaron por encima de lo que había sucedido en el metro y llegaron a recordarme que lo que más quería era Lara. Entonces comenzaron a resbalar lágrimas por mis mejillas. Me preguntaba si ella también habría sido víctima del mismo castigo que yo y si lo habría superado.
No cabía otra posibilidad más que Morel formara parte de alguna poderosa organización que en algún momento de mi estancia en tierras suizas había sido avisada de mi interés por la fábrica y por encontrarle. Desde ese momento debieron seguirme sin que yo me percatara. Es posible que escucharan mis conversaciones y la decisión que tomamos Lara y yo de destapar todo este asunto. No dejaron pasar ni veinticuatro horas.
Empezaba a escrutar con detenimiento todo cuanto me rodeaba y el personal de la sala comenzó a preguntarme. Escuchaba, sin embargo no me atrevía a hablar. Era un miedo a abandonar mis dudas, o quizá falta de coordinación mental. Miedo a expresarme, o necesidad de volver a aprender a expresarme.
En medio de ese transcurrir del tiempo la enfermera corrió la cortina que bordeaba la cama y me acercó una silla de ruedas. Desde ella, sentada, inmóvil, me miraba Lara. Alargué el brazo para tocarla y antes de poder hacerlo encerró mi mano entre las dos suyas y me dijo pausadamente.
-Gus. Lo he contado todo. He visto la muerte tan de cerca. Ya no tengo miedo a volver a morir.
Sus palabras ocupaban como un eco el total de mi capacidad de entendimiento. Todo lo que pude hacer fue cerrar los ojos y quedarme unido a ella sintiéndola como parte de mí. A su lado el futuro nunca sería estéril.
Fin
© azx (2011)