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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Es un libro que ya me lo conozco, me lo leo en mi memoria sólo hace menos tiempo, sencillamente cuando estaba atado al duro banco de galeote de la redacción y tuviera que hacerle una crítica. Crítica llena de envidia por no haber tenido acceso a determinados ambientes, a determinados sucesos. Porque eso es el libro de Aline, “el fin de una era”. Contenido de sabores y saberes, de facetas de personas y de caracteres, de unas vivencias personales pero no posibles a cualquiera. Y sobre todo es enganchar desde el primer capítulo al lector que hubiera conocido el Madrid de los cuarenta . He tenido la fuerza de voluntad de hacerlo durar, que lo hubiese leído en una tarde, en unas horas, en un minuto, en un suspiro. He llegado hasta casi hasta la mitad. Y me quedan los últimos capítulos para mañana, cuando la amanecida me traiga los primeros rayos de sol entrando por el ventanal de la cueva donde escribo y leo. Con el primer café, la primera tostada de pan con mucho ajo y más aceite, naturalmente “importado” de Jaén. Luego, después de cerrar la contraportada, a la rutina de todos los días, a buscar tema para el recuadro semanal, pasear, una charla aquí, otra en la esquina allí, añorar ... y vegetar que estoy, como tituló Baroja, en la última vuelta del camino.
© Lopedesosa