Sapristillo, te me has adelantado y me parece bien pero ¿esto no es prosa poética? de la mejorcita, además. Vamos que yo me la quería pillar para el "olvidado jardín" y llegas tú y me la quitas 
Bien está, hombre. A ver si Cris nos envía los anteriores para ir completándolos.
Mar
Mar

Bien está, hombre. A ver si Cris nos envía los anteriores para ir completándolos.

Mar
Mar
Mar escribe:
Sapristillo, te me has adelantado y me parece bien pero ¿esto no es prosa poética? de la mejorcita, además. Vamos que yo me la quería pillar para el "olvidado jardín" y llegas tú y me la quitas
Sapristillo, te me has adelantado y me parece bien pero ¿esto no es prosa poética? de la mejorcita, además. Vamos que yo me la quería pillar para el "olvidado jardín" y llegas tú y me la quitas

¡Es que yo soy un abusón!


¿Y qué tal si dado su carácter de visita anual, la miss Margot no aparece tanto en el Cuadenno como en el Jardín de las Delisias? Venga, copypega y celebremos la primavera.
S.



MISS MARGOT, 2009
Sin un descanso, así ha sido este invierno, sin una tregua esta guerra de frío. Así que la primera margarita que rompe la pradera, aún ceniza, desafiando con sus pétalos blancos el blanco de la nieve lindante, es como la bocanada de aire que coge la que está a punto de ahogarse.
Y el crujir del hielo bajo el sol de marzo y el resurgir, del tallo leñoso, la flor del almendro.
Justamente cuando la veo aparecer por el entarambinquinculado camino, las escarchadas sinfonías de mis madrugadas de invierno se desvanecen como si nunca hubiesen existido y respiro, al fin. Viene con sus chaquetita colgada del brazo, con miles, millones de brisas jugando en su pelo, con la juguetona pose de chica difícil tras esos ojos multicolor que acaban de fundir las nieves de los picachos más despiadados.
Dice Miss Margot que el azul urgente del cielo de marzo es como el susurro de un amante. Dice, también, mientras se entretiene con una diminuta violeta, que si estoy muy calladita y le consiento mis oídos oiré como pronuncia mi nombre. Sabe de sobra que a mi me queda a desmano el cielo de marzo, que con verme en el fondo de sus pupilas y leerme en sus labios rojos ya renazco.
Pero callo y escucho con todas mis fuerzas el loco acorde derramándose a mi alrededor, si acaso no me importara que pronunciase mi nombre sería, quizá, porque estuviera muerta, he de reconocerlo, así que cuando lo oigo deslizarse entre los tallos de la hierba y trepar por el tronco verde del tierno narciso, comprendo otra vez que no hay nada comparable a este resurgir.
Dice Miss Margot mientras funde las últimas nieves de las umbrías que bajo la luz leonada del sol de marzo, nada se escapa. Atrapados sin solución entre la vida y la vida.
Bienvenidos a la primavera, patienses.
Que el deseo os acompañe.
© Flantains.
es.humanidades.literatura
13/03/2009