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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
GELATINA
Una tela de araña cubría su cuerpo al atardecer.
Apenas unas horas después se movía sensual entre las miradas feroces de los depredadores. Si les ves mover sus cuellos de derecha a izquierda y tensar los hombros, te puedes sentir indefenso, o eso pudo ser. Una sonrisa puede convertirse en azúcar a través del cristal.
Ella confió en él sólo porque le sonrió.
Una vez quiso saber qué se veía desde el otro lado, ver su nombre escrito en algún idioma antiguo, aprender a quitarse esas cosas inútiles que le van dando a uno forma de escama. Su nombre antiguo era gelatina.
Muy pronto enseñó sus pechos y todos, o casi, vieron cómo temblaban desde una perspectiva ambigua de vigor derramado.
Desamar fue la forma de medir los versos que imaginó le escribían en el hueco del ombligo cada vez que sus pechos simulaban gelatina, o mejor dicho, ge-la-ti-na, las sílabas de aquellos versos que nunca se pronunciaron.
La arrastró a Las Siete Damas un atardecer. Hacia la jaula de cristal y hacia los depredadores. Sin embargo no podía dejar de amarlo, como no pudo olvidar su sonrisa.
© mariclaire.
es.humanidades.literatura
10/02/2009