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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Los Anales de Gaula.
CABILAS Y TAIFAS; DEL TARDOFRANQUISMO A LA EDAD MEDIA
Lo de tardofranquismo conviene definirlo para no herir intelectos demasiado sensibles: Usanzas, modos, mañas y rutinas propias del viejo régimen que perviven en nuestra democracia. No se trata de leyes, sino de mecanismos, tendencias o vicios administrativos que sin contrariar directamente la Constitución y el ordenamiento jurídico perjudican sistemáticamente al ciudadano en beneficio de la burocracia. Si buscásemos en nuestro entorno descubriríamos con una simple ojeada un buen puñado de ellas que tendrían como denominador común el considerarnos a todos como delincuentes en potencia. Pero quiero hacer referencia a una en concreto que tiene además una causa que parece bien visible: la Dirección General de Tráfico y su todavía pertenencia al Ministerio del Interior.
Gobierne quien gobierne las soluciones de la DGT han sido casi siempre represivas, cuando no recaudadoras. Para los verdaderos problemas del transporte por carretera se ve incompetente y deja de actuar en consecuencia. Lo hemos visto con la última gran nevada en la comunidad de Madrid. Lejos de la obligación legal que tienen de colaborar no solo las diferentes administraciones, sino los diferentes órganos de una misma administración, la citada dirección general, y la de Transportes se han estorbado mutuamente a la hora de eliminar la nieve y, además, no han querido ayuda de la comunidad autónoma. Para colmo la DGT —no sé si a modo de cabila tardofranquista o de taifa medieval— ha declarado que no es de su competencia el limpiar de nieve las vías públicas...
En Gaula, con el ciclón del pasado día 23, no solo cayeron árboles, sino centenares de señales de tráfico, muchas limitadoras de la velocidad, pero los ciudadanos no hemos tenido la suerte de que el viento iracundo se llevase también los radares y cámaras fijas de control. De hecho, ocho días después de la galerna seguían aquellas derribadas, pero las máquinas acechadoras —para alegría de algún burócrata del Ministerio del Interior— han aumentado de forma considerable el número de vehículos fotografiados en los tramos en que la limitación ya no estaba visible. Es de suponer que la DGT alegará que es también incompetente para volver a colocar las señales, aunque no les faltará la simple razón, pues cada vez está más claro que su competencia parece ser saquear nuestros bolsillos eficazmente, o crearnos antecedentes penales. Ya decía Ortega en "España Invertebrada" que <no es necesario ni importante que las partes de un todo social coincidan en sus deseos y sus ideas; lo necesario e importante es que conozca cada una, y en cierto modo viva, los de las otras>.Y, si eso es así, en mayor manera lo es para la Administración Pública, que no puede, ni debe, funcionar como compartimentos estancos.
Pero, visto lo visto, ya no extraña que en este mundo de cabilas o taifas el ingenioso Ministerio del Interior quiera convencernos de que le demos nuestro correo electrónico o nuestro teléfono móvil, para que nos lleguen antes las sanciones que nos impongan. Benditos ellos que no les basta el procedimiento sancionador habitual de las demás
administraciones. Eso sí, seguro que dirán que es para facilitar nuestro derecho de defensa y reclamación.
© Galaor.
es.humanidades.literatura
05/02/2009