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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
BODA DE TRONÍO
En aquel tiempo yo andaba zasquileando por los madriles buscando salida airosa a unas inquietudes mas o menos laborales. Y recibi aviso de conferencia de mi tita Nati desde aquel mar de olivos que era Martos. Aclaro que el aviso era para estar en un locutorio esperando la llama telefónica, que por entonces era totalmente inusual este medio de comunicacion. Coin la aprensión propia del caso esperé un par de horas o así con la angustia en mis entretelas. Resumo la conversaición: la chacha Adela estaba grave y quería verme. Así que tomé el correo nocturno, hice el pertinente transbordo en Espelúy y en Martos que me planté. No falsa alarma, que ya la enferma estaba fuera de peligrto pero viaje precipitado lo aproveché para escuchar historietas, veraces o no, que creo que sí. Y recuerdo una tal que ayer:
"Por razones de herencia de mi marido que como sabes murió de una indigestion de plomo en agosto del 36 pasé una temporada en Madrid en casa de mi hermana-- empezaba la chacha Adela-- y como tenía tiempo yo visitaba con frecuencia la iglesia de los Teatinos de la calle Zaragoza donde me confesaba y donde poco a poco me integré en labores de ayuda a personas necesitadas. Una de ellas tenía interés en regularizar en la Iglesia un matrimonio realizado durante la guerra civil en la capital y había que hacer muchas gestiones, pedir avales, certificados y subir y bajar escaleras. ¿ Recuerdas tú lo de la "oficina siniestra" que ahora sale en "la codorniz" todas las semanas?. Pues eso pero con más cochambre. Algo así como las cosas de la oficina del malvado Carabel que tan bien retrató Fernandez Flores.
Y la chacha Adela detallaba con cierta nostalgia aquellos días suponiendo yo que con su caracter y su todavía buen ver alguna coquetería puso en danza para conseguir papeles, certificados echando abajo barreras burocráticas .Resumo el cuento y llego hasta casi al final. Que se celebró boda íntima muy matinal por aquello de los ahorros, que no hubo más que misa rápida sin ni siquiera desayuno en el bar de la esquina de Francisco Silvela con Alcántara y que llega la hora de firmar el acta matrimonial en la sacristía. Lo hace un amigo del novio como testigo y el cura, que tenía prisa por terminar la ceremonia pide otra firma. Se adelanta un hombre de mediana edad, corbata bien anudada de todos los días un mucho cochambrosa y a la pregunta del cura de su nombre grita con énfasis y voz gangosa quizás por el añis matutino:
--¡¡Francisco Jorge de lr17;Hotellerie y Vallespí!! Reacion rápida del oficiante:
--Que venga otro que se llame Pérez
Ante el estupor, terminó de contarnos la chacha Adela, nos fuimos y hasta más ver. La pareja con sus dos retoños un poco creciditos y yo a coger el Metro para desayunar con un pasante de la notaría y comer churros en el pasadizo de San Ginés.
© Lope de Sosa.
es.humanidades.literatura
06/02/2009