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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Los Anales de Gaula:
ALGUIEN DESPERTÓ A LOS GIGANTES
Briareo, Coto y Giges, los centímanos, aliados de Zeus en su lucha contra los Titanes, o acaso un Bóreas despechado con tanto generador eólico que hay sembrado por el norte de Galicia, se pasearon impunes por valles, costas y montañas arrasando todo a su paso. Millares de árboles derribados sobre carreteras, líneas eléctricas o telefónicas, algunos sobre casas. Torres de Alta Tensión destruidas, algún generador que voló e incluso una de las columnas de acero que los sostienen partió como si fuese de paja. Tejados arrancados, muros derruidos, aludes de tierra y derrumbes, centenares de antenas arrebatadas... Dicen que la velocidad máxima del viento fue en Bares de 190 km/h, pero el anemómetro del faro se estropeó al llegar a 210. A 30 Km. De allí, más al interior, la fuerza del viento arrancó de cuajo un hórreo de piedra y lo lanzó contra la casa vecina, a la cual le llevó de propina el tejado. Miles de personas sin luz ni teléfono un día, dos días, tres días y sigue... Hay zonas casi despobladas que nadie ha ido todavía a comprobar el estado de las casas o de las carreteras. Los que van por las zonas afectadas se asombran de los daños, que no se han visto reflejados en su verdadera magnitud por los medios de comunicación. Me contaba el otro día una médico que estuvo de guardia la noche del huracán que tuvo que salir a hacer una visita y a los pocos kilómetros ya les paró Protección Civil porque los árboles seguían cayendo sobre la carretera general y no eran capaces de despejarla. Los familiares del enfermo consiguieron más tarde llevarlo hasta el centro de salud, pero un árbol aplastó su coche y salieron vivos de milagro. Hoy me contaban que en algunas fincas los troncos pequeños habían resistido, pero los gruesos no habían sido arrancados sino tronzados por la mitad como si un gigante se hubiera entretenido en partirlos. Alguien encontró en la orilla del mar un cable blanco que se introducía en el agua. Al tirar de él salió una antena de televisión con un trozo de chimenea todavía amarrado. No había ninguna casa cerca.
Mañana sabe Dios los que me contarán. Los irresponsables, pues como siempre, sin asumir ninguna responsabilidad y lanzando culpas a meteorólogos y empresas eléctricas, que estamos en campaña electoral. Los responsables, pues trabajando día y noche desde el primer momento, codo con codo con protección civil, fuerzas policiales y voluntarios, para ayudar, paliar o reparar todo lo posible.
A Gaula siempre la salva el pueblo, sea el petróleo, los incendios o los huracanes que vienen de incógnito...
© Galaor.
es.humanidades.literatura
28/01/2009