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ASÍ FUNCIONA LA TRAMPA


Fue hace unos cuantos años y casi no lo sintió llegar. Cuando abrió los ojos aquello saltó sobre él, cortándole la respiración. Drenándole la vida en medio de toda aquella oscuridad.

Cuando sólo le quedaban fuerzas para escuchar, eso habló.

Escúchame, mago. En los días que vienen todos irán olvidando. Olvidarán su papel en la guerra invisible e incluso la misma guerra. La cambiarán por cosas cotidianas que serán puestas ante ellos para ocuparlos, apartándolos de su verdadera función.

Te quedarás solo.

El mejor traidor es aquel que grita que ha sido traicionado.
Y eso es justo lo que va a pasarte.

Vas a ser el único mago que quede en pie. Recogerás los dones que has otorgado, y lo harás desde la distancia, para no caer también en la trampa que va a privarte de tus compañeros.

No vas a aclarar todas las confusiones que van a sucederse, una detrás de otra, porque eso te apartaría de tu verdadero cometido, y, como sabes cual es tu lugar, vas a hacer el máximo sacrificio y dejarás que todo esto ocurra, porque es tu deber.

Aire, un poco de aire, tan sólo un pocor30;

El precio, mago, será verlos desde lejos, hundidos en la trampa que los apartará de la victoria por la que están luchando sin saberlo; en esa guerra en la que tú los diriges entre risas, entre lo bueno y lo malo, protegiéndolos siempre de la locura que en realidad afrontan; esa de la que nunca les has hablado.

Tú, mago, te quedarás solo.

Ellos tendrán cada vez más cosas en el espejismo y eso les hará imposible volver a la guerra invisible. En sus cabezas será un algo borroso e impreciso, un error, algo que nunca sucedió.

Así funciona la trampa, y uno de los tuyos arrojará al resto.

Tú, que has aprendido a poner tus cosas entre ambas partes, que sabes dar sentido al espejismo para traerlo a la guerra, que sabes como llevar ésta al espejismo en las pequeñas cosas que casi no se ven, tú, que no deberías de existir, no caerás en la trampa y vivirás para verlos caer a todos en ella.

Ellos, sin embargo, no podrán recordar la sensación de los dones, la época de lo verdadero, en el campo de batalla invisible, donde has hecho que cada palabra, cada gesto y cada lágrima sea un arma lanzada contra este invasor que va a terminar venciéndoles desde dentro. Por eso estoy aquí, contándote esto. Porque tu pequeña rebelión ha terminado y ahora las normas las ponemos nosotros, como siempre debió ser.

Vas a luchar solo, mago, arderás con todos los dones que ahora mantienes repartidos; permanecerán en tu interior, haciéndote más peligroso que ninguno de ellos y, al mismo tiempo, quemándote. Esa es tu condena, mago; vamos a hacerte tan fuerte como lo somos nosotros, pero, para equilibrar la balanza, vas a luchar solo.

Como enemigo, lo mínimo, es avisarte.

Dijo todo eso y se fue, como una pesadilla en mitad de la noche.

Fue hace unos cuantos años y casi no lo sintió llegar.
Y, aún así, todo se cumplió.

Hoy los observa; fuera del campo de ilusión en que están sumergidos, invisible a sus ojos. Consciente de que sólo pueden ver los recuerdos e interpretaciones que aquello puso en sus cabezas. Aunque lo tuviesen delante, no podrían verlo.

Así funciona la trampa.
Y es ineludible.

Podríais haber cambiado todo, dice, podríais haber cambiado la forma en que son todas las cosas y ni siquiera podéis recordarlo.

Porque unos nacen en la guerra, y caminan el espejismo, buscando aliados, y otros nacen en el espejismo, vislumbran la guerra y deciden olvidarla. A ella y a todo el que nace y vive en ella.

Como si en realidad hubiese otra cosa. Como si no fuesen bajas de una batalla que ya no pueden recordar. Como si él no lamentase su pérdida, todos y cada uno de los pequeños momentos de tregua que nunca jamás duran una vida.

Así funciona la trampa.
Así es la guerra invisible.

¿No lo recuerdas?



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28/01/2009

Editado por fw el 30-01-2009, 16:13
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