Estuvo allí durante años, quietecito, algo achuchado, con la mano napoleonicamente escondida a la altura del pecho y hubo quien -y quienes- argumentaron sobre aquella fotografía, sobre el aspecto de Edgar Allan Poe y, sobre todo, respecto de la mano oculta bajo la prenda. Un día, acaso estaba así dispuesto desde antes que naciera, Javier Marías (h) por fin concurrió a opinar sobre la pose tan zarandeada. El español de las ínfulas crecidas se detuvo a observar la antigüa fotografía de E. A. Poe y cuando estaba en ello el viejo Poe sacó la mano derecha de debajo del gabán y con un viejo pistolón le voló la cabeza.
Editado por Sap el 09-01-2009, 10:39

