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© Galaor - Los Anales de Gaula: el alma, la dignidad y el lugar que se ocupa.

Eso de que el Alma no se vea tiene sus inconvenientes, pero algunas ventajas para los que no desean encontrársela en sus disecciones, en sus experimentos o en la simple eliminación de seres humanos embrionarios. ¡Menudo susto si se la llegan a encontrar! Así es cómodo decir que los embriones en el tubo de ensayo <<No son embriones desde el momento que no tendrían viabilidad porque no se llegan a implantar>>, como se ha dicho por aquí. O también como el propio Testart afirmó: <<No nos engañemos: estoy persuadido de que la humanidad sólo llega al huevo (embrión) más tarde, después que se establece el embarazo, primera relación con la especie madre>>.

No creo que en caso de Testart y de los que defienden lo mismo en las clínicas de fecundación artificial, esa "Humanidad" sea el Alma. Pero debe ser importante porque se apela a tal cosa contra toda lógica.

Uno de los elementos básicos de la Democracia es la idea de que la dignidad, el respeto que todas las personas merecen, es independiente de su constitución, de su raza, de su posición social o económica, de su edad, de sus creencias, etc. Y es una idea, la de esa igualdad fundamental, que ha calado profundamente en los ciudadanos, incluso con más fuerza que la libertad. Por eso es una de las paradojas de las modernas democracias la actitud contra los seres humanos no nacidos. No sólo en el caso del aborto, que se habla de "plazos" con una ligereza a estas alturas acientífica y totalmente arbitraria, sino que en caso del embrión humano se le conceda graciosamente la "humanidad" solo por un mero cambio de lugar: es humano cuando está en el vientre de la futura madre, pero no lo es unos segundos antes, aunque fuera biológicamente idéntico.

Es compresible que un técnico que se dedique a usar embriones humanos necesita el convencimiento de que no son realmente "humanos" a la hora de diseccionarlos, de congelarlos, de manipularlos o de eliminarlos, so pena de acabar loco de remate, aunque el argumento empleado sea sólo un absurdo intelectual.

Pero la misma postura no es comprensible en personas que no están implicadas necesariamente en esa experimentación, o son totalmente ajenas a ella. No se comprende el uso de ese mismo argumento. Y aún menos se comprende que a los que no tragamos con semejantes falacias se nos acuse de bramar o de cafres, salvo que sea lo único que pueden aportar, o la consigna de turno.

Galaor, 29/10/2008.

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