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© Bubi - COSTUMBRES DEL SIGLO XXI: CANIBALISMO
El siguiente es un relato verídico, no contado por ningún periodista, sino sacado directamente de la web de la Misión de las Naciones Unidas para el Congo
http://www.monuc.org/News.aspx?newsID=432
He omitido los párrafos iniciales donde se detalla el viaje que Zainabo (una viuda embarazada de Kinsangani, la antigua Stanleyville en honor de Stanley, el de Dr. Livingstone, I presume) realiza junto con sus tres hijos y otras catorce mujeres a un mercado de otra ciudad para vender sus mercancías cuando son abandonadas en la selva por el conductor del autobús al notar que unos guerrilleros se aproximaban.


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"Como media hora más tarde, aparecen en la selva en Muvuta unos hombres armados . Son unos 18 y sólo uno habla su lengua materna, el swahili; los demás permanecen en silencio. Quien habla pide a las mujeres que se quiten la ropa, y a continuación los hombres armados examinan con atención los genitales de cada una de las mujeres. ¿Qué es lo que buscan? un amuleto de guerra: labios vaginales largos. Zainabo es la única que cumple este requisito por lo que salva su vida mientras que las otras son asesinadas sin piedad. Zainabo queda viva pero mutilada, con sus labios vaginales cortados por los guerrilleros. Como si eso no fuera suficiente, es violada por el portavoz del grupo y por los otros que siguen su ejemplo. Zainabo cree que va a morir allí en la selva, pero solo se desmaya.

Cuando recupera la conciencia, ve a sus atacantes compartir un trozo de carne cortado de sus propios muslos. También le cortan su pie derecho, su antebrazo izquierdo, y carne bajo su pecho derecho para extraer sangre. Cinco de sus atacantes, los líderes del grupo, saborean una mezcla de su sangre con agua, y pedazos de su carne. Tras este ritual, la llevan a ella y a sus tres hijos al interior de la selva, a unos 2 kilómetros de distancia. Zainabo está totalmente perdida. Llegan a un lugar que parece ser una especie de cocina, donde ve huesos humanos. Un cocinero está preparando trozos de un cuerpo humano al fuego, mientras que otros cocineros calientan aceite y agua en barriles u ollas.

Los hombres de uniforme meten a las dos hijas de Zainabo, de 10 y 8 años de edad, en las ollas y les dan vueltas con una gran barra de hierro utilizada como cuchara mientras perforan sus estómagos con el fin de garantizar una cocción adecuada. Luego, se comen a una de las chicas con foufou (una especialidad congoleña con pasta de mandioca) y guardan el otro cuerpo para la noche.

El jefe le explica a Zainabo a que el ritual continuara con el cuerpo de ella, colocando un pedazo de madera envuelto en papel blanco en su estómago. Le promete que el bebé en su vientre (está encinta) no morirá. Zainabo tiene la valentía de pedirle un favor: que su cuerpo y los restos de su bebé se dejen en la carretera principal, para que alguien de buena fe pueda encontrarlos y darles un entierro digno. El hombre simplemente comienza a cortar su estómago.

Zainabo despierta en el Hospital Nouvelle Espérance. El personal del hospital le explica que unos viajeros la encontraron a ella y a su bebé junto a la carretera principal, no lejos de donde se bajó del autobús, y que la llevaron primero a Bunia antes de ser trasladada a la capital de Burundi por carecer de la atención médica necesaria.

Zainabo, ahora con SIDA, abandona el hospital dos años más tarde. Una ONG llamada Herederos de la Justicia (Héritiers de la Justice) in Bukavu la cuidan durante un mes. Viaja luego a la capital congoleña, Kinshasa, donde otras organizaciones benéficas sobre el SIDA la cuidan. Su hijo tiene entonces 3 años.

El 17 de febrero de 2005, presenta su caso ante la MONUC (Misión de la ONU para el Congo) Sección de Derechos Humanos, en Kinshasa. Llora cuando relata su terrible historia que prueban las numerosas cicatrices en su cuerpo. Zainabo muere en el Hospital General de Kinshasha el 11 de marzo, a la edad de 42 años."
Editado por Sap el 01-12-2008, 16:34
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