Editado por fw el 14-04-2009, 12:06El viejo clint es un chico muy listo, copp. Aunque sabe que los chicos
más toreados le vemos sus ases en la manga, tiene una jeta poderosa y
cuando afirma que esos ases que crees que tú ves son en realidad unos
gemelos que le regaló morgan freeman, casi todo el mundo asiente a
mirada de hielo. Million dolar es lo último que vi en su manipulación
sentimental y no aguanta un análisis serio. Efectista, sentimentaloide y
lo peor, previsible. Su gusto por la linealidad absoluta le hace ser un
buen contador de historias que necesita no arriesgar nada. Nada de nada.
Y en la estética del cine que le he contemplado no ha innovado nada. No
es lo suyo. Lo suyo son contar historias.
> Me temo que prefiero con mucho a Clint
> transmutado en Harry y empuñando una magnum.
Son muy acartonadas y han quedado erosionadas hasta el feble hueso -de
la caricatura que son- por mil series de televisión. Siegel tampoco
arriesga nada. Tebeo clásico. La violencia que aparece es fruto de un
mensaje parafascista de bajo perfil: hay que dejar a los agentes del
orden al cuidado del orden que mil peligros acechan y si han de
transgredir la ley, que lo hagan. Confío en que ni siquiera la oleada de
neocoms ha conseguido resucitar su mensaje contra el habeas corpus.
Su mejor peli, de las de pólvora, es "Sin perdón". Allí la violencia
está retratada como un fracaso y la escena donde asesinan los tres a uno
de los "malos" es tan cruel que consigue mover la gráfica de la moral a
su justo punto: el encefalograma plano.
tantísimos actores (la mayoría?) que sólo con la jeta ya se gana el
sueldo, su talento es el de tener activado el gen fotogénico y un
adiestramiento a base de adquirir con el tiempo cierto saber estar ante la
cámara: recortar los gestos y ahorrarse movimiento supérfluo. lo que es
depurar la técnica del posado, vamos. lógico que eso se rentabilice en
postproducción. en cuanto a historias, no recuerdo ahora mismo ninguna
en que el viejo clint figure o maneje los hilos que tuviera algo
trascendente, i.e., que saltara fuera del marco narrativo para propagarse
por los pensamientos propios. aunque casi todas eran, eso ... historias
entretenidas, normalmente bien contadas.
la estética clint se aguanta bastante por sí misma. gusta o no. nunca fue
un provocador y siempre atendió bien su taquilla sin escatimarles el perfil
bueno. y lo cierto es que mola verlo, aunque siempre sea la misma pose.
el riesgo de empacho es el típico y aumenta exponencialmente con el
abuso. la estética de million dollar baby, clásico cuentito de luchadores,
tal vez no fuera innovadora pero estaba bastante conseguida y su mérito
estaría en desmarcarse de la moda pretaporté del momento. y eso es
todo el riesgo que yo esperaría de este tipo de chicos del celuloide, man
al menos eso es lo que ha sobrevivido en mi memoria: la atmósfera cero de ese gimnasio vivienda, cool garage. la estética de clint ... este es
claro, oiga: clint. qué esperaba? pues lo mismo que de morgan freeman,
otro pata negra de la misma especie. la recuerdo como obrita modesta
con postre empalagoso: 3/4 de cinta para regodearse simplemente con la
imagen y una narración amena, y el previsible 1/4 final de absoluto moco
infumable, bollicao de rigor en la inexcusable merendola de humanismo
para pollos y pollas (jodido copp, un día de estos me va a atragantar a
carcajadas XDDDD).
a decir verdad es la clintada más reciente que he visto
). me disulpen pero no estoy nada puesto en novedades. igual es porque ya tengo una
considerable cola de venerables antiguallas por ver, y eso igual es porque
el cine se ha convertido tan religiosamente al sector fast food, o son
manías mías. dénme un lustrito o así.
zin


No voy a decir que a mí también porque un fan terminal de Lee Marvin no
zinadmitirá algo así jamás; pero disfruto mucho con los arrebatos cursis de
David Lynch, que son puro Hoffmann, y en el caso de "The visitor" la verdad
es que más que cursilería me refería a cierta sensiblería; pero en los dos
casos se quedó en el límite
El que sí que me parece cada vez más sensiblero al modo "hard-boiled" -lo
que es una mezcla desagradable- y que me perdone media humanidad, es Clint
Eastwood junto con sus colegas y acólitos: Sean Penn, Tim Robbins, el
mexicano Alejandro González Iñárritu y alguno más. El autor de "Babel"
además ni siquiera se molesta en ocultar sus ínfulas. Me hace gracia que Seb
haya aludido alguna vez a ese abrumador tono solemne disfrazado de
cotidianidad y de humildad que se gasta Clint en sus últimas producciones. Y
peor todavía es ver cómo el público se da esas merendolas de humanismo siglo
XXI y sale del cine con la misma jeta que si se hubiera confesado en una
iglesia, con sus almas purificadas por la visión de tanto dolor
escenificado. Es mismamente como el terapéutico ritual de la Pasión y sus
procesiones que tan delirantes parecen a muchos, sólo que en versión laica o
atea (geode hablaría de genes mutantes, pero los receptores cerebrales
implicados deben ser los mismos). Me temo que prefiero con mucho a Clint
transmutado en Harry y empuñando una magnum.