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© Cinco Primaveras

Nunca tuvimos ningún problema, ni siquiera la distancia fue un impedimento para que nuestra relación madurase. Ella vivía en Alicante, y yo, por aquel entonces, me había trasladado del pueblo de mi padre a Madrid. Ella era abogada y yo trabajaba en la redacción de un periódico autonómico.

Trabajaba...; me levantaba por las mañanas, me afeitaba, me duchaba, me vestía, desayunaba... Cuando Mónica aún no vivía conmigo, vivía yo solo, así que también hacía la compra, planchaba, hacía la comida..., limpiar no, eso nunca se me dio bien y tenía una asistenta que se encargaba de ello.

A veces era Mónica la que iba a Madrid, otras, era yo el que viajaba hasta Alicante, pero a los tres años ya nos habíamos planteado vivir juntos, y al año y medio ella encontró empleo en un buen bufete de abogados de Madrid.

Era feliz..., como un niño con juguetes nuevos. Tenía esa sensación... sensación de plenitud; creo que es el mejor calificativo para definirla. Lo tenía todo. Me encantaba llegar de la redacción y dejar colgado al periodista en el perchero para ser yo, aquel que dejó de jugar al fútbol-playa para agarrarse a la mujer que en ese momento estaba sentada en su escritorio y cuyos encantos no dejaban de ser hermosos por muchos días que amanecieran. Verla desde el quicio de la puerta, muy concentrada y rodeada de libros de derecho; y tras unos segundos, acercarme a ella y masajearle los hombros para, seguidamente, besarle los labios, la mejilla, el cuello... y recibir el suave olor a leche tibia que desprendía su cuerpo. Recuerdo su olor como si fuese el más penetrante que haya percibido jamás. En otoño, cuando llovía, a Mónica le gustaba hacer bizcochos en el horno. Recuerdo que un día estaba preparando la masa y tomé un poco con el dedo para mancharle la cara. Enseguida, echó a correr tras de mí en un intento de venganza, y acabamos en el suelo; ella sobre mí, dándonos besos entrecortados por la risa; al principio, suaves, luego, más intensos, hasta acelerar el pulso y aumentar la temperatura corporal. Hasta que los besos pasaron de los labios a todo el resto del cuerpo, donde ya no había ropa. Hasta que hicimos el amor con la misma pasión que la vez primera. Pero no todo era así. Mónica también tenía sus manías, como la del orden; solía cambiar mis cosas de sitio y me irritaba muchísimo porque nunca conseguía encontrarlas. Tampoco le gustaba que le cambiaran sus costumbres; lo imprevisible la ponía nerviosa, le gustaba tener la sensación de que podía controlar los sucesos. Por eso, cuando estaba con un caso difícil, se ponía muy tensa y malhumorada; odiaba verse incapaz de solventar algo. Cuando compartes tu vida con alguien durante tanto tiempo, aprendes a predecir lo que nunca cambia, y eso te da mucha ventaja porque te permite, de alguna manera, saber lo que debes hacer. Yo, por ejemplo, sabía que cuando ella tenía un mal día necesitaba mi amor incondicional en todas las formas posibles: caricias, besos, abrazos, regalos, elogios. Y reír., reír a carcajada pura y clara, como la cascada que rompe en la superficie de un lago. Cuando amas a una persona de una manera tan intensa, de esa manera en que sabes, sin que nadie te diga nada, que es ella y no otra la que debe estar ahí y, de hecho, la que quieres que esté ahí; cuando no quieres nada más, y te sientes pleno porque has llegado a la cumbre de esta gran montaña de la vida y no tienes la necesidad de buscar nada más porque no crees que haya nadie mejor. Entonces, y sólo entonces, te das cuenta de que sus manías irritantes y sus malos momentos. te encantan. Sorprendentemente, es así, y si no estuvieran, los echarías de menos, porque no es del todo ese alguien que pensaste que era lo mejor. Entonces, y sólo entonces, descubres que no quieres a alguien perfecto a secas, sino a alguien perfecto con sus imperfecciones, pues, te guste o no, el tiempo también hizo que te enamoraras de ellas.


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fw
06/02/2021 19:36
gracias por los besos. cuidáos mucho. un abrazo

fw
06/02/2021 19:36
aquí seguimos, Mar. sin armar escándalos :-D

Mar
21/01/2021 17:29
Y que os he dejado un poemilla en el Olvidado Jardín. Besos

Mar
21/01/2021 17:24
Holaaaaaa!!! He vuelto a la casa abandonada ¿Hay alguien? Solo vengo a dejaros abrazos imposibles. y

Mar
10/01/2019 12:34
Otro Año, otras vidas... Os deseo a todos que sea Feliiz y que tengamos Salud y Trabajo. Todo con mayúsculas. Y abrazos a capazos.

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