Portada · Noticias · Faq · Contacto · Colabora 08 Diciembre 2021 14:58
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© Cinco Primaveras
Cinco años...

La ventana estaba entreabierta, y el viento se contorsionaba en el ínfimo espacio para llegar a mí, en forma de caricia tibia. Caricias... ya ni recuerdo cómo se dan.

En primavera, la brisa suele venir acompañada del perfume de las flores de detrás de la colina. No son gran cosa, sólo son..., un momento..., debería hablar en pasado, hace cinco años que no sé si continúan siendo margaritas y amapolas. En aquel momento, también había muchos álamos, algunos pinos y dos olivos que plantamos mi padre y yo, cuando era un crío. Mi padre amaba tanto aquello..., los olivos eran un regalo al lugar, supongo que porque además deseaba que aquella tierra le recordara siempre. Resulta paradójico, yo recuerdo a mi padre precisamente porque no puedo ver esos olivos, ni siquiera sé si aún existen, no tengo noticias del exterior.

Cuando llueve, me conformo con ver las gotas y percibir el tenue aroma a tierra mojada, porque no puedo correr bajo la lluvia para guarecerme cuanto antes, ni puedo irritarme y enfadarme con la meteorología por ser tan imprevisible y tampoco con la mala suerte que me acompaña.

Cinco primaveras que han pasado a pies juntillas por mi vera, unas veces sonriéndome, otras apenas una mirada soslayada, pero nada más. No he vuelto a cortar flores ni las he ido a contemplar, no he salido a bañarme con sus temperaturas suaves ni he vivido sus cambios repentinos.

Por esta zona no solía hacer demasiada calor en verano, rara es la vez que se sobrepasaban los treinta y cinco grados centígrados. Pero aunque hiciesen cuarenta y cinco grados durante todo un día, mi piel seguiría siendo del mismo pálido virginal de hace cinco años.

Fue un verano, en una playa de Alicante, cuando conocí a Mónica. Ocurrió de una forma bastante ridícula. Mis amigos y yo jugábamos al fútbol-playa y en algún momento, la pelota fue a parar a su espalda. Estaba preciosa, el pelo castaño le caía por los hombros y la piel empezaba a enrojecérsele por la exposición prolongada al sol. Cuando fui a recogerla, ella se incorporó sobre la toalla y me disculpé, pero no sirvió de mucho, porque acabamos molestándola varias veces de la misma manera. Con los reiterados incidentes, la última vez que me acerqué a ella ya sólo podía esbozar una sonrisa y decir...<>. Entonces, ella me devolvió la sonrisa, una preciosa sonrisa enmarcada por unos ojos grandes de color miel poblado de pestañas, y se fue al agua. Creo que fue en ese momento cuando ocurrió, cuando me enamoré hasta los tuétanos de toda ella. Y no pude más que devolver la pelota a mis amigos para que siguiesen jugando y seguirla hasta allí, preguntarle su nombre, a qué se dedicaba, dónde vivía... y con el discurso de la conversación, preguntarle si le apetecía tomar algo. Con el tiempo, tras mucho tiempo, preguntarle si quería una vida conmigo.


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fw
06/02/2021 19:36
gracias por los besos. cuidáos mucho. un abrazo

fw
06/02/2021 19:36
aquí seguimos, Mar. sin armar escándalos :-D

Mar
21/01/2021 17:29
Y que os he dejado un poemilla en el Olvidado Jardín. Besos

Mar
21/01/2021 17:24
Holaaaaaa!!! He vuelto a la casa abandonada ¿Hay alguien? Solo vengo a dejaros abrazos imposibles. y

Mar
10/01/2019 12:34
Otro Año, otras vidas... Os deseo a todos que sea Feliiz y que tengamos Salud y Trabajo. Todo con mayúsculas. Y abrazos a capazos.

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