Portada · Noticias · Faq · Contacto · Colabora 03 Diciembre 2021 10:48
Navegación
las Ediciones
VSnail beta 1.0
Iniciar Sesión
Nombre de Usuario

Contraseña



¿Aún no eres Miembro?
Pulsa aquí para registrarte.

¿Has Olvidado tu Contraseña?
Pulsa aquí para solicitar una nueva contraseña.
Pergaminos
Sindicación
Foros Noticias
Textos Enlaces

Comunidad
© Graciela Scarlatto - El pub se llama Rênal y son las tres de la mañana. Lo obvio es que estoy borracho, lo gracioso es que me falta la billetera y lo paradójico...
El pub se llama Rênal y son las tres de la mañana. Lo obvio es que estoy borracho, lo gracioso es que me falta la billetera y lo paradójico es que me he puesto a pensar en Marina nada menos que en este pub que se llama Rênal. Justamente. Pavadita de shock intelectual que tendría Sorel pero nada más que de mirarla. Y ni hablar de la psicología, porque Marina te manda al loquero en dos patadas y encima no te tienen que llevar. Vas por tu cuenta, golpeás la puerta y pedís disciplinamieto químico y chaleco, por si las moscas.

Pero empecemos de nuevo. ¿Les dije la hora? El pub, claro, se llama Rênal. Ahora un paneo liviano para situarlos. Para empezar no se ve un carajo. De manera que el paneo, pero en fin. La barra a la derecha. Los tipos que la frecuentan pueden ser de cuatro a ocho dado que adhiero a los múltiplos de dos en las inmediaciones del medio litro. Barrido en primer plano, despacio. Es evidente que todos tienen cara de estúpidos. A continuación las mesas. Vacías a excepción de unas pocas entre las que yo me destaco bastante. Semi desparramado pero no curda, más bien canchero: el brazo en el respaldo de la silla, piernas estiradas, vaso en la mano. Un dado de hielo descompone la luz roja de un spot y a través de esa amalgama yo miro con un ojo a la cantante. En realidad no veo mayormente nada pero hay clima en ese gesto. La tipa que canta tiene un aire a Janis Joplin pero es gorda, de manera que a ésta no se le puede perdonar que desafine. Ojos más bien rojos a juzgar primero por el hielo, después por el whisky y así hasta llegar al spot. Entre el vidrio del vaso y el spot hay solamente humo. Después de un rato uno descubre que la cantante es flaca, pero como ya se ha roto el encanto visual, el ícono estereotipado de la belleza estereotipada, no se le puede disculpar que cante mal aunque sea linda. Mesa de al lado pareja de batracios según se desprende de la hiperactividad lingual evidente. En una de esas, el mozo también se queda pegado como un insecto y entonces ellos piden Blody Mary.

¿Algo más? La historia de la billetera, claro. Y también un cuento alucinante de canas y de putas donde revientan a un salame. Pero el caso es que el pub se llama Rênal y entonces yo me pongo a pensar en la Flaca por antonimia pura. Ahora anoto en una servilleta: ficha biográfico-psicológica de María Ignacia Bernaola, alias Marina. ¿Cómo eran tus tetas? No tengo la menor idea y sin embargo te metiste en mi cama y yo te disfruté y hasta te pinté, mirándote posar horas enteras con un saxo entre las piernas. Escribo: María Ignacia Bernaola. Marina. Escribo muchas veces Marina y lo que obtengo es una especie de atmósfera vital y loca. _¿Cómo eran tus tetas?_ Para empezar, a ella le gustaba contar una historia de genéticas castrenses según la cual el padre había sido general en Córdoba. Otras veces era apenas un sargento, pero de cualquier manera la había corrido a escopetazos cuando supo del aborto. Sin embargo, lo más probable es que Marina se haya rajado violentamente porque sí, como todo lo que hacía; porque se le daba la real gana abandonando a un par de viejos acongojados en Córdoba que a veces, cuando ella se dejaba llevar por el porro y las confidencias, se revelaban en Mina Clavero, donde el padre algo así como un sastre.

Pero no es eso. No es eso. Y si estoy pensando en Marina no es en Eso en lo que estoy pensando. Escribo: no sé. Pensar en vos es como un sabor. Una especie de alegría que pica terriblemente en el estómago. Me acuerdo de Odradek. De memoria me acuerdo porque te lo leí muchas veces para que te murieras de risa y me decías bobo. Aparato, me decías. Y yo te leía a Kafka alucinado desde esa forma tuya de ser que no admitía perímetros o límites. Odradek, leía. Y ahora escribo "es extraordinariamente movedizo y no se deja apresar. Puede estar en el cielo raso o en el hueco de la escalera" aunque vos preferías el puente Sarmiento y los bares de Medrano. Después me fui enterando que lo tuyo no era realmente un trabajo fijo, y que además preparabas alumnos en matemáticas y hasta cocinabas buñuelos para el bar del Ruso, que te pagaba una barbaridad sólo para verte, porque era un hecho que no te ibas a meter en su cama. ¿Y cómo eran tus tetas? ¿Cómo eras vos, decíme? Si todo esto no es más que un rodeo. Dar bastonazos de ciego para traerte cuando sería tan fácil qué, ¿tu habitación de la calle Urquiza? Pero empecemos de nuevo. Arrugo la servilleta y escribo en otra nueva: María Ignacia. Algunas noches es public relations en los bares del puente Sarmiento. Prepara alumnos en matemáticas y cocina buñuelos perfectamente asquerosos. Tiene un gato. Se metió en mi cama y en por lo menos otras muchas porque sí. Pero no es puta. Tampoco es inocente. No tiene códigos. Ni leyes. Ni normas. Considera absurdo todo aquello de útil que se le adjudica a las buenas costumbres porque puede sobrevivir sin esos beneficios. Es una máquina de vivir. Una extraterrestre. Tan absolutamente franca que se la podría tomar por una hipócrita.

A esta altura pienso, "no hay caso". Tacho lo anterior y me pongo a hacer un dibujo en el mantel. La cantante desafina Cry baby y yo garabateo el puente Sarmiento. Una rubia se me acerca y dice ¿me dejás que me siente acá? Le contesto que no. Tiene algo así como diecinueve. Pelo largo. Campera de cuero encima de lo que podría ser nada más que un corpiño. No hay onda, le digo, otro día. Ella dice te invito una cerveza y se sienta como si alguien le hubiera dado permiso. Es linda y se tiene confianza. Piensa que todo es divertido. Yo le aconsejo que se busque un péndex y le informo que estoy en la edad de los colmillos. Entonces se ríe y uno piensa que ha ensayado mil veces ese gesto en la facultad, jugando con las amigas en el espejo del baño. Es una nena y quiere saber si la voy a morder. Mira todo el tiempo a la barra para llamar al mozo y creo que hasta sería capaz de pagar la cuenta. Nada más que para salvarla le digo mirá, te voy a manosear todo el tiempo las tetas.

_Imbécil_ dice ella.

_Boluda_ digo yo, y me da un poco de lástima porque se va humillada. Moviendo el trasero para indicar lo que uno ha tenido el coraje de despreciar.

Y si la vieras. Tiene esos trastes especiales para lucir en las enduros y aires de suficiencia. Y fijáte que no podría haber sido más oportuna esa chiquita porque en cierta forma se parece a todas. A Clara se parece, ya que estamos. Y me ayuda a definirte si es que caben definiciones porque entonces agarro otra servilleta y escribo ejemplos. Escribo: 1º) Clara se acuesta con Julio, conmigo y con Luisa en el departamento. Marina ídem, pero en la habitación de la calle Urquiza. Conductas: a) Clara opina de sí misma que es una transgresora. Marina no opina en lo más mínimo y simplemente lo disfruta. b)- Clara destaca la importancia de capitalizar experiencias sexuales múltiples como reacción a una educación de tipo castradora. Marina lo disfruta. c)- Clara dice que la sexualidad, entre otras cosas, es un canal shamánico-subliminal del inconsciente. Marina no dice nada y lo vuelve a disfrutar. 2º)- Clara se siente controlada, detesta a su madre y se psicoanaliza. Marina adora terriblemente al sastre pero se raja olímpicamente. Conductas: a)- Clara se banca a la vieja y al psiquiatra con la esperanza de enganchar un BMW en primeras nupcias. Marina le da un beso al sastre y se las toma sin un mango a la deriva. b)- Clara estudia sociología y se aburre terriblemente. Marina prepara alumnos en matemáticas, trabaja en un boliche del puente Sarmiento y hace buñuelos de crema pastelera. ¿Resultado? Vuelvo a leer. Me río.

Pienso en el fondo esto es una apología de la desvergüenza. Y sin embargo no, Marina. No es eso. No es que vayas por ahí haciendo desastres con tu vida y yo te defienda. En el fondo es otra cosa. En el fondo escribo que a "mí" me da vergüenza. ¿Y vergüenza por qué? Pero es difícil. Cómo explicarte que hay un momento en el que empezás a sospechar que las cosas, no sé. Esa nena de recién, por ejemplo, a lo mejor se hubiera hecho la ofendida si esta noche le hacía impiadosamente el orto, y sin embargo dentro de unos días ya no es lo mismo. ¿Y por qué no es lo mismo, escribo, a ver? Pero en unos días la habremos llevado al cine y le habremos comprado chocolates antes de darla vuelta en la cama como dios manda. Y lo peor es que ella va a pensar que así etá bien. ¿Entendés? Y entonces descubrís que de alguna manera todos ponemos el traste mientras decimos pero qué bien, che, mirá cómo habla ese tipo. O peor. Porque entoces devenimos sátiros de modales aceptables. Y como son tan aceptables nos ofrecen un culo que esta vez sí disfrutaremos a fondo, mientras ejecutamos el civilizado gesto de ajustarnos la corbata. ¿Vos entendés eso, Marina? Que nos pasemos la vida o aplaudiendo o cogiendo a otros. Pero si es muy comprensible porque no se entiende un mundo en el que todos sean como vos. Quiero decir puros en el sentido edénico del término. Y por eso uno acepta las cosas como son. Se inscribe. Se acomoda. Vive y manda todo al carajo a condición de sobrevivir un poco. Pero de golpe aparecés vos y hay como una vergüenza que no te podría explicar. Unas ganas de revolverte el pelo, o de aplaudirte, o de besarte en la nariz... Y al mismo tiempo saber que no se puede. Que te dejamos existir porque sos numéricamente inofensiva. Que ángeles como vos aparecen de vez en cuando, pero apenas son espejos de una realidad virtual. Dan ganas de matarte, mirá. De bajarte la risa de una trompada porque de golpe la civilización tiene nariz de Pinocho, parece que dijeras. A lo que sigue tu risa como si fuera la última. Gran carcajada de Marina que siempre se ríe como los chicos, atragantándose hasta que por fin termina por dolerle el estómago. Y por eso uno te insulta a gritos. O te envidia. O te desea, mientras vos perpetrás buñuelos sólo para ver cómo el Lenteja se retuerce de líbido incandescente.

Marina. Cómo arde tu alegría en el estómago. Cómo cuesta hablar de vos. Bajar la cabeza. Avergonzarse de ser siempre el señor que aplaude, o peor; de querer ser a toda costa el que se arregla la corbata. ¿Y cómo eran tus tetas, decíme? No tengo la menor idea porque aunque te disfruté y hasta te pinté, mirándote posar horas enteras con un saxo entre las piernas, al final siempre decantaba otra cosa además de los cuerpos. Tu eros con la vida, y esa especie de alegría tuya como hilos de colores. Consistencia de estrella. Maderita. Zorro bebé. Y entonces no sé como eran tus pechos. No me acuerdo. No eran importantes excepto algo como una atmósfera creciéndome adentro. ¿Cómo te llamás?, le preguntan. Odradek, dice. Y yo escribo como Kafka que no le hace mal a nadie, pero que la idea de que pueda sobrevivirme es casi dolorosa para mí. Porque eso es seguro, Marina. Me vas a sobrevivir en el puente o durmiendo conmigo. Haciendo crema pastelera. Leyendo a Neruda. Dándole el biberón a tu gato. Y yo escribo que es por tu modo de vivir, pero en realidad es el mío. Montones de Sorel y madames Rênal. ¿Te imaginás? Dando tumbos por ahí. Desesperados. Viviendo de qué manera. Y es divertido porque todavía podría contarte algo gracioso para que te rías un poco. Si supieras cómo se llama este pub, Marina. Y que además no tengo un mango porque no sé cómo se me perdió la billetera aunque lo mismo entré a este sitio por casualidad; y entonces dentro de un rato va a venir el mozo y me va a querer cobrar y ni siquiera está la rubia, carajo. Apenas un montón de estúpidos que miran por la ventana y el mozo que va a venir y me va a pedir «Boletos». ¿Cómo boletos? «Bo-le-tos», exige el mozo. No voy en tren voy en avión, canta Janis Joplin. Y entonces yo pienso skip, y digo paren esto, che.

Me bajo en la próxima esquina.

Graciela Scarlatto©
Argentina, Mendoza
Comentarios
No se han Publicado Comentarios.
Publicar Comentario
Inicia Sesión para Publicar un Comentario.
Valoraciones
La Valoración está disponible Sólo para Miembros.

Inicia Sesión o Regístrate para votar.

No se han publicado Valoraciones.
En imágenes
Breves
Acelgas a mediodía y a la noche acelgas, mal andar en las piernas.
Mini Charla
Debes Iniciar Sesión para publicar un mensaje.

fw
06/02/2021 19:36
gracias por los besos. cuidáos mucho. un abrazo

fw
06/02/2021 19:36
aquí seguimos, Mar. sin armar escándalos :-D

Mar
21/01/2021 17:29
Y que os he dejado un poemilla en el Olvidado Jardín. Besos

Mar
21/01/2021 17:24
Holaaaaaa!!! He vuelto a la casa abandonada ¿Hay alguien? Solo vengo a dejaros abrazos imposibles. y

Mar
10/01/2019 12:34
Otro Año, otras vidas... Os deseo a todos que sea Feliiz y que tengamos Salud y Trabajo. Todo con mayúsculas. Y abrazos a capazos.

Archivo de Charlas