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© Sunset Boulevard - ...y yo con este currículum.
Tardé cerca de media hora en elegir la corbata que debería ponerme. Ninguna acababa de convencerme del todo. La que parecía más apropiada para mi mejor y único traje era una de color amarillo, con unas figuritas de golfistas en diversas posturas, mostrando todos ellos un magnífico "swing" que yo nunca podría llegar a igualar. Aunque... ¿quién sabe? Quizá si consiguiera ese empleo lograría hacerme socio del club de golf local, y entonces saldría a relucir lo mejor de mi innata capacidad para todo tipo de deporte.

Me afeité cuidadosamente y me recorté las uñas con diligencia. El día anterior mi peluquero se había superado a sí mismo con un excelente corte de pelo a navaja y ahora, por fin, me había decidido por una sobria corbata de color burdeos con unos anodinos motivos grises que apenas llamaban la atención. La amarilla me pareció demasiado escandalosa y, como se indica en cualquier manual de entrevistas de trabajo, no eran el lugar ni el momento oportunos para destacar demasiado. Consulté con el espejo el resultado de tantos minutos de esfuerzo para acicalarme. La imagen que devolvía el azogue no parecía del todo mal. Podía salir tranquilo. La suerte estaba echada.

Pedí un taxi para no tener que conducir y evitar cualquier incómoda sudoración en las axilas. Los atascos de tráfico me alteran mucho y cuando me pongo nervioso suelo sudar demasiado. Poco tiempo después llegué a la dirección que se especificaba en el anuncio.

Piso 22, oficina 37. Una sala de espera amueblada con sillones de diseño y decorada con unos cuadros de flores que parecían regalados por una empresa de productos farmacéuticos. Una secretaria rubia teñida que mascaba chicle mientras escribía algo con desgana en un ordenador. Varios teléfonos sobre su mesa que no cesaban de sonar. La chica era tonta o se hacía la interesante. Sin duda el jefe se había fijado más en su escote que en su dominio del procesador de textos. "Gutiérrez limitada", respondió a una de las llamadas. "El contestador automático de la empresa está estropeado. Habla usted con una persona...". Si todo el personal de la casa era así, podía estar tranquilo. El empleo era mío.

Tras recibir otra llamada y responderla con idéntica desidia, se dirigió hacia mí sin levantar su espléndido trasero de la silla.

-Señor López, puede pasar. La señorita Ulibarri lo recibirá ahora mismo.

La señorita Ulibarri se sentaba detrás de una enorme mesa de ejecutivo repleta de papeles y teléfonos. Vestía un traje de chaqueta gris marengo y llevaba una corbata amarilla que acentuaba aún más el aspecto de pájaro de su rostro serio y afilado. Sólo unas escuetas gafas de présbita conferían un cierto aire humano a aquella cara. "Menos mal que me he puesto la de color burdeos", pensé aliviado. Sobre la mesa, un rótulo con letras doradas informaba claramente: "Jefe de personal".

-Adelante -dijo sin levantar la vista de un documento que estudiaba con atención y que parecía ser mi solicitud-. Siéntese, por favor. Es usted el señor López, ¿verdad?

-Sí; me llamo Ramón López -contesté procurando que mi tono de voz no dejara traslucir el nerviosismo que me embargaba.

-¿Está casado o soltero?

-Casado.

La jefe de personal no ocultó un evidente gesto de disgusto.

-Casado, claro -contestó con expresión resignada-. Siempre lo están. Bueno, ya sabe usted que en "Gutiérrez limitada" no solemos contratar a hombres casados. Tenemos ahora mismo media docena de empleados de baja paternal, y varios más se marchan antes de la hora porque disfrutan de permiso de lactancia. Comprenderá usted que así es muy difícil que funcione ninguna empresa.

-Lo comprendo -respondí anonadado-. Pero en mi caso no ocurrirá así, se lo aseguro. Y bajando la voz añadí no sin cierta vergüenza:

-En realidad, ya tenemos dos hijos y no queremos tener más. En Febrero me he hecho la vasectomía. Puedo traerle un certificado médico si es preciso.

-No, no es necesario -respondió aquella cara de pájaro tras mirarme de arriba abajo con una sonrisa inmisericorde-. Lo anotaré en su ficha de solicitud y así ya sabemos a qué atenernos en ese aspecto. Y dígame, ¿dónde ha trabajado hasta ahora?

-Bueno, han sido cosas temporales, pues necesitaba tiempo para cuidar a los niños.

-¿Trabaja su esposa?

-Sí, claro. Es jefa de negociado en Correos.

-Eso está muy bien; un puesto de responsabilidad. No todo el mundo está capacitado para un puesto de responsabilidad.

Tras unos segundos de pausa, en los que pareció pulsar mi capacidad de respuesta emocional ante tal provocación, prosiguió con voz impersonal.

-Y en cuanto al salario, ¿cuánto aspira a ganar usted?

Ese era un punto delicado. Intenté responder con ingenuidad, aparentando confianza y aplomo pero sin dejar traslucir la importancia que aquel empleo tenía para mí. Me pareció que la señorita Ulibarri me miraba ya con algo de simpatía.

-La verdad es que mi esposa tiene un buen sueldo. Yo necesito trabajar para conseguir unos ingresos extras, es cierto, pero sobre todo busco un empleo para realizarme. Los niños ya van siendo mayores y cada vez me necesitan menos. A veces me siento un inútil, todo el día en casa, ya sabe. Lo cierto es que ahora necesito trabajar en algo que llene mi vida. El salario no será un problema irresoluble, se lo aseguro.

-¿Qué edades tienen sus hijos?

-La mayor ha cumplido ocho años y el pequeño seis. Ya van los dos al colegio -expliqué con orgullo paterno- y yo podría ir a recogerlos al salir del trabajo, antes de hacer la compra. No interferirán en nada con el horario de trabajo.

-Muy bien. ¿Sabe usted idiomas?

Vaya, ya me había pillado. Los dichosos idiomas. Parece que hoy día no eres nadie si no chapurreas al menos un par de lenguas extranjeras. Me imaginé el nivel de inglés que podía tener la rubia secretaria de la entrada. No mayor que el mío, desde luego. Y si aquella chica dominaba el inglés tanto como parecía descollar en el castellano, seguro que en Coventry no tendría nada que hacer, a pesar de la melena platino y la minifalda.


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fw
06/02/2021 19:36
gracias por los besos. cuidáos mucho. un abrazo

fw
06/02/2021 19:36
aquí seguimos, Mar. sin armar escándalos :-D

Mar
21/01/2021 17:29
Y que os he dejado un poemilla en el Olvidado Jardín. Besos

Mar
21/01/2021 17:24
Holaaaaaa!!! He vuelto a la casa abandonada ¿Hay alguien? Solo vengo a dejaros abrazos imposibles. y

Mar
10/01/2019 12:34
Otro Año, otras vidas... Os deseo a todos que sea Feliiz y que tengamos Salud y Trabajo. Todo con mayúsculas. Y abrazos a capazos.

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