Portada · Noticias · Faq · Contacto · Colabora 19 Mayo 2022 09:14
Navegación
las Ediciones
VSnail beta 1.0
Iniciar Sesión
Nombre de Usuario

Contraseña



¿Aún no eres Miembro?
Pulsa aquí para registrarte.

¿Has Olvidado tu Contraseña?
Pulsa aquí para solicitar una nueva contraseña.
Pergaminos
Sindicación
Foros Noticias
Textos Enlaces

Comunidad
© Más allá de un sueño - Locomotoro
Había quedado con Marta a las nueve de la noche en una cafetería del Puerto Olímpico. Aquel día era nuestro décimo aniversario de boda y la noche anterior convenimos celebrarlo con una cena en un restaurante cerca del mar. La propuesta inicial de Marta fue que pospusiéramos la celebración al fin de semana y así poder irnos a la costa, pero esa tarde mi jefe me había informado de la posibilidad de que aquel mismo viernes se produjera la presentación de nuestra propuesta de campaña publicitaria para la firma Velson & Belli y que ésta sería en Madrid, en su sede central.

Me costó convencerla de la importancia de aquel viaje, de la primordialidad de mi presencia en aquella reunión en la que era yo quien debía exponer nuestra propuesta de publicidad al haber sido ésta diseñada por mí. Después de una discusión que casi da al traste con una noche que se vaticinaba sensual y sexual, Marta finalmente comprendió que era muy arriesgado reservar hotel para un fin de semana que casi con certeza no podríamos disfrutar. Aún cuando nuestros clientes aceptasen satisfactoriamente nuestra propuesta, con seguridad tendríamos que realizar algún que otro cambio, lo que me llevaría a trabajar en ello los próximos siguientes días, fueran o no fiesta.

Llegué al lugar de la cita a las nueve menos cuarto, me apetecía estar algunos minutos solo, completamente solo. Había sido un día duro en la oficina, con los preparativos de aquel viaje a Madrid que finalmente se confirmó a las 11,30 h. de esa misma mañana. Eché un vistazo al interior de la cafetería. Necesitaba respirar aire fresco o algo que se le pareciera y el que apercibí dentro de aquel local distaba mucho de serlo. Necesitaba observar al resto de mis congéneres sin que estos se dieran cuenta, necesitaba saber que no era yo el único que se comportaba como un autómata. Decidí sentarme en la terraza del exterior acompañado de la buena temperatura que durante aquellos últimos días de abril comenzábamos a tener en Barcelona.

Al sentarme en la silla no me fijé si en la mesa contigua había alguien. Es más, incluso afirmaría que no; de haber sido así hubiese elegido otra. Durante aquellos quince minutos que me separaban de mi mujer sólo podía soportar la breve presencia del camarero y aún así, si me hubieran dado la opción de un "sírvase usted mismo" sin lugar a dudas la hubiese aceptado.

Fue al abonar al camarero el importe de mi consumición cuando me di cuenta de que una mujer estaba sentada en la mesa de al lado, frente a mí. Debió de sentarse mientras el camarero me servía y cobraba, aunque de ser así se me escapa cómo es que delante de ella tenía un vaso de cerveza a medio consumir, un cigarrillo en el cenicero con casi dos centímetros de ceniza y entre las manos un libro que leía ávidamente. Soy una persona bastante rápida observando detalles, pero en aquel caso mi percepción de la realidad más inmediata se agudizó por aquella situación que me resultaba un tanto extraña. Finalmente y con la intención de no darle más vueltas al asunto, me dije: "Manolo, si que estás jodido hoy que ni siquiera te has dado cuenta de que ella ya estaba ahí cuando te sentaste".

Bebí un trago de mi gin tonic y me dispuse a juzgar a las primeras víctimas que se cruzasen ante mis ojos, pero involuntariamente mi mirada se dirigió hacia aquella mujer quizás con el deseo de que ella fuese el primer reo. Era morena, pelo corto, demasiado corto para mi gusto. Las facciones de su cara no eran nada del otro mundo pero resultaban atrayentes. Busto a medida de mi mano, piernas largas. De complexión fuerte, sin exhibir ningún kilo de más. ¡No estaba nada mal! Aparentaba unos treinta y tantos años, vestía pantalón negro y jersey del mismo color, de cuello alto y manga corta. Calzaba botines, negros también, con unos 2 ó 3 centímetros de tacón lo que me llevó casi a afirmar que era alta. Me hubiera gustado ver el color y rasgos de sus ojos pero estaban tan aplicados en la lectura de un libro que en todo el rato que permaneció allí sentada no los levantó de su objetivo ni un solo instante.

Me sentí incómodo, por nada del mundo hubiese querido que se apercibiera de que estaba siendo observada por mí, ni tan siquiera de mi presencia aunque dudo que así fuera: aquel vaso con cerveza seguía conteniendo la misma cantidad que unos minutos antes y el cigarro se iba muriendo en el cenicero.

Por más que lo intenté no pude derivar mis pensamientos hacia otras cuestiones, desviar mi mirada de aquel cuerpo. Ya carecía de importancia suponer el motivo del porqué se encontraba allí, si esperaba a alguien o simplemente gozaba de una apacible y cálida noche de finales de abril; ni a qué podía dedicarse profesionalmente, ni cual era su estado civil ni si era madre. Sólo deseaba mirarla, contemplarla. Aquella mujer ejercía sobre mí una atracción incontrolable.

Alertado por la sensación de haber perdido la noción del tiempo miré el reloj: eran ya las nueve y cinco. La llegada de Marta estaba próxima y por nada del mundo hubiese querido que me sorprendiera admirando a aquella mujer. Marta es celosa, bastante. Si tuviera que asignarle una calificación sin dudar sería la de notable. Hasta aquel momento siempre había tenido respuestas acreditadas y lógicas para las inquisitorias preguntas que solía formularme en aquellas ocasiones en las que una acción, reflejo o frase mía podía suscitar sus sospechas, pero esta vez carecía por completo de ellas.


Página 1 de 3 1 2 3 >
Comentarios
No se han Publicado Comentarios.
Publicar Comentario
Inicia Sesión para Publicar un Comentario.
Valoraciones
La Valoración está disponible Sólo para Miembros.

Inicia Sesión o Regístrate para votar.

No se han publicado Valoraciones.
En imágenes
Breves
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Mini Charla
Debes Iniciar Sesión para publicar un mensaje.

fw
06/02/2021 19:36
gracias por los besos. cuidáos mucho. un abrazo

fw
06/02/2021 19:36
aquí seguimos, Mar. sin armar escándalos :-D

Mar
21/01/2021 17:29
Y que os he dejado un poemilla en el Olvidado Jardín. Besos

Mar
21/01/2021 17:24
Holaaaaaa!!! He vuelto a la casa abandonada ¿Hay alguien? Solo vengo a dejaros abrazos imposibles. y

Mar
10/01/2019 12:34
Otro Año, otras vidas... Os deseo a todos que sea Feliiz y que tengamos Salud y Trabajo. Todo con mayúsculas. Y abrazos a capazos.

Archivo de Charlas