© En la ciudad
Publicado por fw el Julio 16 2008 23:21:30
1: El caos y el potro

El poema hablaba de una mujer
(morena, delgada, guapa, mediana)
que mataba a su caballo y lloraba
con el cuchillo caliente en las manos.

En el bar leí (y cito textual):
“The city is a monument
To the creativity of chaos”.
Hablaba de Chicago
y se refería
al caos de los negocios hechos en invierno
con un pie en la ley y el otro
en el hielo del lago Michigan,
y pensé
que Granada era fruto del caos
simple del magma y de la atmósfera.
Estocolmo del de las corrientes marinas
y las termitas asfixiadas por el barniz en la madera.
Nairobi del caos de los ingleses matando,
de los kikuyu matando,
de los leones matando,
de las facturas falsas,
de los Toyota Prado
y de lo fácil que es
to build a cute little cottage
de trescientos metros cuadrados
sobre la quietud de los mares de caos
al mirarlos de lejos.

Corrí a casa con un potro en los brazos,
abrí el libro por la página donde ella lloraba.
Le puse el potro en las manos:
“como lo mates
te mato”.



2: Nieve sobre el coche

Sobre la superficie de metal
Verde frío de un Saab del noventa
La nieve copo a copo.
En la noche los primeros
Copos de un frente frio en Escandinavia.
El Saab
Toda la noche aparcado en la puerta
De casa desde que ayer por la tarde
Llegaron del trabajo.

La superficie agredida por la luz,
El viento, los años, el tiempo,
La descomposición de los insectos,
Está fría y la nieve
No se ve amenazada.
Se posan los segundos copos
Aún pequeños unos sobre otros.
Tímidos, tranquilos, normales.
Copos pequeños no pesados
Apenas mecidos, desplazados.
Un viento viento recien jubilado
Cansado y triste pasea
Y bosteza un sábado temprano
que compra el periódico,
Sin afeitar, sin duchar, con el pijama
Debajo del abrigo, las botas con clavos.

Diecisiete vueltas al sol
El capó ametrallado por los fotones.

Sigilosamente se adensa la caída de la nieve.
La superficie verde aceituna vencida microscópicamente
Por el viento, mosquitos, el sol, otra nieve.
Los copos se suman, se hacen copo a copo
Una sábana. El viento casi cesa y caen
Casi en vertical. El viento coge el periódico,
Un vaso de café, un cupón de lotería y regresa.
Los copos copo a copo, una manta.

Niños despeinados toman leche en las ventanas naranja.
Miran sin ver la nieve.

Toda la noche al frío
Un Saab el noventa sale el sol y queda quieto. Quieto.
Un tomo de nieve lo tapa bajo la oscuridad del universo.
Ya no cae nada.
El viento está quieto.
Tomando café.
Viendo la Champions.



3: Al menos

Quiero levantarme temprano una vez más,
Con la claridad, no con los ibis.
Ponerme encima cualquier cosa y con el calor del edredón
Aún en la piel, encender mi Rav4 y maniobrar
Escuchando la BBC hasta Java House.
Quiero pedir un expreso doble una vez más
Y abrir otra vez el libro rojo y leer
“quiero levantarme temprano una vez más
Antes de que salga el sol. Antes que los pájaros, incluso.
Quiero echarme agua fría en la cara
Y sentarme en mi mesa de trabajo
Cuando el cielo empieza a iluminarse y aparece
El humo de las chimeneas
De las casas vecinas”.
Quiero que el olor del expreso me alegre una vez más
Y sonreír a la camarera. Poner la punta
De una cucharilla de azúcar y remover
Mirando el remolino y la lengüecita del vapor.
Una vez más dejar que el aroma del café produzca
Un escalofrío de la espalda a las mejillas:
Mis miles de millones de células adictas
A la cafeína se despiertan y desperezan
al mismo tiempo.

Quiero sentarme en mi mesa de trabajo
Y leer: “quiero ver de nuevo los barcos
Que llegan desde cualquier parte del mundo
Y cruzan el estrecho,” y quiero levantar la cabeza y ver
Decenas de matatus bajando Ngong Road, los hombres colgando
De las puertezuelas abiertas y ese fluir de billetes
Doblados en sus dedos. Quiero comparar los matatus con los barcos,
Nairobi con el estrecho de Juan de Fuca.
Quiero ir de Carver a al menos, a Nairobi y a mí
Como las olas van
Del horizonte a la playa
Subiendo cuestas de arena mojada.



“Quiero ver cómo bajan a un hombre del barco
Y lo suben a bordo” cómo suben y bajan
Ellos de los matatus,
Como entran y salen
Los clientes por la puerta,
Mirar donde se sienta, siempre en sus cosas
Sonríen a la camarera, toman sus cafés, hablan
De sus cosas. Ir de al menos a las personas que toman
Café y galletas con bolitas de chocolate crujiente. “Quiero
Pasarme el día viendo estas cosas
Y sacar mis propias conclusiones”. Quiero tomar
Un sorbo del expreso y mirar las nubes de mariposas
Que entran en la caja registradora a cada segundo,
La alegría del dinero.

“Detesto parecer egoísta”, tiene
Muchos motivos para estar agradecido, dice.
Pienso en escribir un poema
En el que alguien se asoma a un poema
Como a una ventana y contempla.
Tomo café.
Reposo la vista en la calle.
Nada ocurre.
Detesto parecer egoísta
Pero quiero leer temprano una vez mas al menos.
Acercarme a mi sitio en un café y contemplar.
Contemplar lo que ocurre.

Para escribir el poema que
Se puede encontrar sobre este párrafo
Fue necesaria una ventana al menos.